jueves, 19 de marzo de 2026

De la Invención Plebeya a la Agonía: Momentos del Peronismo

  

Por Fernando Pequeño Ragone,
marzo 2026
en el contexto de un PJ intervenido
y mi deseo que se re funde en un partido popular y nacional
.


El peronismo no nació como partido; nació como invención. El 17 de octubre de 1945 no fue la convocatoria de una cúpula: fue la irrupción de los que no estaban, de los "cabecitas negras", de los trabajadores que decidieron que la política era también su terreno. Cuando renuncié al Consejo en 2022, lo hice pensando en esa historia: ¿qué queda de aquella invención en el PJ Salta de hoy? La respuesta me dolió entonces y me duele ahora, en esta intervención de 2026 que parece perpetuar el mismo vaciamiento.

El Primer Peronismo: Justicia Social como Programa Real

El primer peronismo (1945-1955) construyó soberanía política, justicia social e independencia económica no como eslóganes, sino como transformaciones concretas: derechos laborales, salario digno, participación de la mujer en la política, defensa de la industria nacional. La clase obrera organizada era la columna vertebral de ese proyecto, no un adorno retórico. La CGT pautaba la política nacional porque representaba un poder real, no solo simbólico.

La Descomposición: Del Movimiento a la Agencia

Con el Rodrigazo de 1975 se fractura el eje estratégico del movimiento: la alianza entre el peronismo y la clase obrera organizada comienza a resquebrajarse. Lo que sigue es un proceso de sustitución: donde había programa, llega la gestión; donde había mística, llega el cargo; donde había pueblo, llega el aparato. El menemismo sella esa transformación: el peronismo, que construyó el Estado de bienestar, pasa a desmantelarlo. El cuarto peronismo hereda esa contradicción sin resolverla.

La Agonía Actual y el Desafío de Salta

Hoy el peronismo nacional está en lo que muchos analistas describen como una larga agonía de su fase actual. En Salta, esa agonía se expresa en un Partido intervenido y en espacio de disputa por cargos, en agrupaciones que compiten por heredar una casa vacía, en una militancia que busca identidad sin encontrar programa. Pero la historia del peronismo también enseña que de las crisis más profundas nacen las reinvenciones más potentes. Percibo con tristeza y preocupación transitando entre las agrupaciones, la competencia personalista que vació el Partido, y me gustaría que sea una competencia por ideas y modelos de organización abiertos para los jóvenes lideres que aún subsisten a pesar de la descomposición brutal del Partido por el ataque de las derechas.

Compañeras y compañeros: conocer nuestra historia no es nostalgia; es brújula. El primer peronismo nos enseña que la política popular se construye de abajo hacia arriba, con programa real y sujeto social concreto. La pregunta urgente es: ¿quién ocupa hoy el lugar que tuvo la clase obrera organizada como eje articulador? Responder esa pregunta colectivamente es el primer paso hacia una nueva invención plebeya salteña.


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