marzo 2026
en el contexto de un PJ intervenido
y mi deseo que se re funde en un partido popular y nacional.
El peronismo no nació como partido; nació
como invención. El 17 de octubre de 1945 no fue la convocatoria de una cúpula:
fue la irrupción de los que no estaban, de los "cabecitas negras", de
los trabajadores que decidieron que la política era también su terreno. Cuando
renuncié al Consejo en 2022, lo hice pensando en esa historia: ¿qué queda de
aquella invención en el PJ Salta de hoy? La respuesta me dolió entonces y me
duele ahora, en esta intervención de 2026 que parece perpetuar el mismo vaciamiento.
El Primer Peronismo: Justicia Social como
Programa Real
El primer peronismo (1945-1955) construyó
soberanía política, justicia social e independencia económica no como
eslóganes, sino como transformaciones concretas: derechos laborales, salario
digno, participación de la mujer en la política, defensa de la industria
nacional. La clase obrera organizada era la columna vertebral de ese proyecto,
no un adorno retórico. La CGT pautaba la política nacional porque representaba
un poder real, no solo simbólico.
La Descomposición: Del Movimiento a la Agencia
Con el Rodrigazo de 1975 se fractura el eje
estratégico del movimiento: la alianza entre el peronismo y la clase obrera
organizada comienza a resquebrajarse. Lo que sigue es un proceso de
sustitución: donde había programa, llega la gestión; donde había mística, llega
el cargo; donde había pueblo, llega el aparato. El menemismo sella esa
transformación: el peronismo, que construyó el Estado de bienestar, pasa a
desmantelarlo. El cuarto peronismo hereda esa contradicción sin resolverla.
La Agonía Actual y el Desafío de Salta
Hoy el peronismo nacional está en lo que
muchos analistas describen como una larga agonía de su fase actual. En Salta,
esa agonía se expresa en un Partido intervenido y en espacio de disputa por
cargos, en agrupaciones que compiten por heredar una casa vacía, en una
militancia que busca identidad sin encontrar programa. Pero la historia del
peronismo también enseña que de las crisis más profundas nacen las
reinvenciones más potentes. Percibo con tristeza y preocupación transitando
entre las agrupaciones, la competencia personalista que vació el Partido, y me gustaría
que sea una competencia por ideas y modelos de organización abiertos para los jóvenes
lideres que aún subsisten a pesar de la descomposición brutal del Partido por
el ataque de las derechas.
Compañeras y compañeros: conocer nuestra
historia no es nostalgia; es brújula. El primer peronismo nos enseña que la
política popular se construye de abajo hacia arriba, con programa real y sujeto
social concreto. La pregunta urgente es: ¿quién ocupa hoy el lugar que tuvo la
clase obrera organizada como eje articulador? Responder esa pregunta
colectivamente es el primer paso hacia una nueva invención plebeya salteña.
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