sábado, 16 de mayo de 2026

El Peronismo Salteño en la Encrucijada: Entre el Lawfare Electoral de 2026 y la Memoria del proceso partidario que eliminó a Ragone

Ni Kosiner ni Gambetta: el partido es del afiliado.

Sería un error político que la militancia se alinee ciegamente detrás del interventor judicial Gambetta como si su designación fuera una victoria propia. No lo es. Gambetta no es un cuadro peronista: es un funcionario judicial con una misión técnica y acotada —normalizar el partido mediante elecciones—. Su legitimidad no viene de la identidad política sino del mandato de un tribunal. Cuando cumpla su función, se irá. El partido se queda.

Del mismo modo, sería un error desestimar completamente a Pablo Kosiner y a los sectores que representa. Su cronograma podría tener fallas jurídicas reales, pero también contenía una voluntad política —discutible en sus formas, no en su existencia— de ordenar el partido hacia adentro. Descartarlo sería tan simplista como injusto, y cerraría puertas que el peronismo salteño necesita mantener abiertas para construir la unidad que se viene.

El único norte legítimo en este proceso no es ni el interventor político ni el judicial: es el afiliado. Es el militante de barrio que lleva años sin que nadie le pregunte nada. Es la compañera que se alejó del partido no por desencanto con el peronismo sino por hartazgo de sus burocracias. Es el joven que se siente peronista pero no encuentra una estructura que lo convoque con sinceridad.

La voluntad de poder peronista popular —esa que en 1973 llevó a Ragone a la gobernación y que en 1976 obligó a sus enemigos a desaparecerlo para detenerla— no reside en ningún interventor. Reside en las bases. Reside en la capacidad del movimiento de reconstituirse desde abajo, de debatir con honestidad sus errores, y de presentarse ante la sociedad salteña con una identidad renovada y una conducción elegida democráticamente.

Que Gambetta haga su trabajo. Que Kosiner y sus espacios participen del proceso. Pero que ninguno de los dos defina el resultado. Eso le pertenece al afiliado. Siempre le perteneció.


Síntesis uno


El peronismo salteño está ante una encrucijada que no admite demoras ni medias tintas. La intervención judicial del partido —con la designación del Dr. José Luis Napoleón Gambetta como interventor— no es el final de un proceso: es, si la militancia lo decide, el comienzo de uno nuevo. Un proceso que solo tendrá sentido real si se construye desde abajo, desde los barrios, desde los afiliados que durante décadas esperaron en vano que alguien les devolviera la palabra.

Tres líneas de acción son urgentes e inseparables. La primera es el control militante del proceso: los grupos activos deben auditar cada informe quincenal del interventor, presionar públicamente por plazos mínimos y no permitir que la intervención judicial se convierta en una nueva versión de la parálisis burocrática que nos llevó a no presentar candidatos propios en 2025. La segunda es la afiliación masiva: salir a los barrios, a los municipios, al Chaco salteño y a los valles calchaquíes, a convocar a jóvenes, trabajadores y vecinos que se sienten peronistas pero no tienen hoy dónde expresarlo orgánicamente. La tercera es la unidad programática: cuando Gambetta abra el cronograma electoral, la militancia debe llegar con listas construidas en el debate genuino, no en el acuerdo de cúpula de siempre.

Estas tres acciones tienen una raíz común: la convicción de que la soberanía del afiliado no es un trámite administrativo, sino el único antídoto real contra el vaciamiento.

Y aquí la memoria se vuelve política. El 11 de marzo de 1976, tres días antes de que los afiliados del PJ Salta pudieran votar en sus internas, un grupo de tareas desapareció a Miguel Ragone para que esa elección no ocurriera. Sus enemigos sabían exactamente lo que hacían: sabían que el peronismo popular, cuando vota, gana. Hoy, cincuenta años después, nadie puede desaparecer a un afiliado para impedirle votar. Esa diferencia es civilizatoria, y es todo.

Ragone no puede votar. Nosotros, sí. Y eso obliga.




Por Fernando Pequeño Ragone
Ateneo Miguel Ragone

 

Ver también

 

 

Contenidos:

Introducción: Una Crisis que Tiene Historia

I. Los Liderazgos que Vaciaron el Partido: Burocracia,Proscripción Interna y Éxodo

1.1. Cuarenta Años Sin Elecciones: La Democracia que NoFue

1.2. El Urtubeyismo y la Figura de Kosiner: El Poder sinMovimiento

1.3. El Saenzismo y las Figuras de Amat y Outes: ElPeronismo que Mudó de Casa

1.4. El Resultado: Un Partido que No Presentó Candidatosen 2025

II. La Judicialización como Mecanismo de Desgaste: ElLawfare Electoral

2.1. El Expediente como Campo de Batalla

2.2. La Pérdida del Control Territorial: Salta y Jujuycomo Tenaza

III. Salta en las Vísperas del Golpe: El Crimen de Ragoney la Proscripción de 1976

3.1. La Primavera que Duró Poco

3.2. El Crimen como Límite Absoluto

IV. La Tesis Comparativa: Del Golpe de Estado al LawfareElectoral

4.1. Una Mutación en las Herramientas, una Continuidad en los Objetivos

4.2. El Denominador Común: El Aborto del Proceso Electoral

4.3. La Grieta Interna como Puerta de Entrada

V. Acciones a Seguir Frente a la Intervención Judicial:El Momento de Actuar

5.1. Acción 1 — Auditoría y Control Militante

5.2. Acción 2 — Campaña Masiva de Afiliación y Re-empadronamiento

5.3. Acción 3 — Unidad Programática y Armado de Listas Locales

VI. Lineas de Acción para la Militancia: Retomando elHilo

6.1. El Rechazo al Vaciamiento como Principio

6.2. La Defensa del Federalismo Partidario

6.3. La Soberanía del Afiliado como Meta

Conclusión: Ragone Vive en Cada Afiliado que Vota

Referencias Bibliográficas

 

 Síntesis dos

 

Introducción: Una Crisis que Tiene Historia

Escribo estas páginas desde Salta, en mayo de 2026, con la conciencia de que lo que está ocurriendo en los tribunales electorales de la Capital Federal no es un simple trámite burocrático. Es la última estación —por ahora— de un largo viaje de vaciamiento del Partido Justicialista en nuestra provincia. Un vaciamiento que no sucedió de golpe, sino gota a gota, durante décadas de liderazgos que priorizaron la acumulación de poder personal sobre la vitalidad democrática del movimiento.

El documento judicial del fallo emitido anoche por la Justicia Federal en Buenos Aires, —la resolución de la Justicia Electoral de mayo de 2026 que ordenó la intervención judicial del PJ Salta en la persona del Dr. José Luis Napoleón Gambetta— describe con frialdad técnica lo que la militancia de base percibe en carne propia: un partido que en las elecciones provinciales de 2025 no presentó candidatos propios, algo sin precedentes desde la recuperación democrática de 1983.

Desde mi trabajo en el Ateneo Miguel Ragone, que sostiene la memoria del gobernador peronista desaparecido el 11 de marzo de 1976, no puedo leer este presente sin anclarme en ese pasado. Las herramientas cambian —ayer, los tanques y los grupos de tareas; hoy, los expedientes y las declaraciones de acefalía— pero la voluntad de neutralizar al peronismo popular salteño tiene una continuidad que debemos nombrar.

Quiero, en primer lugar, explicar las diferencias entre los tipos de liderazgos que debilitaron al partido; en segundo lugar, analizar la judicialización como mecanismo de desgaste; en tercer lugar, historizar la Salta de 1976 para comprender el crimen de Ragone en relación con la intención más profunda de proscribir el peronismo nacional en las elecciones presidenciales del próximo año; y finalmente, trazar líneas de acción concretas para la militancia, convocando a la unidad de todas las expresiones del peronismo salteño.

 

I. Los Liderazgos que Vaciaron el Partido: Burocracia, Proscripción Interna y Éxodo

1.1. Cuarenta Años Sin Elecciones: La Democracia que No Fue

Existe una paradoja profunda en el corazón del peronismo salteño: el movimiento que históricamente encarnó la soberanía popular en Argentina lleva más de cuatro décadas sin elegir democráticamente a sus autoridades partidarias mediante elecciones internas genuinas y competitivas. Lo que hubo en ese tiempo fue, en el mejor de los casos, listas de unidad construidas en acuerdos de cúpula que, aunque recubiertos de un barniz de consenso, no son otra cosa que la negación del sufragio interno.

Una lista única, aunque nadie la impugne formalmente, no es democracia: es la administración burocrática del partido por parte de quien controla los resortes del poder en cada momento. Es la diferencia entre un árbol que crece y una maceta que acumula tierra sin raíces. Durante décadas, el PJ Salta fue esa maceta: vistosa en los momentos electorales, vacía en su vida orgánica cotidiana.

1.2. El Urtubeyismo y la Figura de Kosiner: El Poder sin Movimiento

Juan Manuel Urtubey gobernó Salta entre 2007 y 2019, y su gestión marcó a fuego la cultura interna del peronismo provincial. El modelo urtubeyista fue el de la verticalidad ejecutiva para lograr la excelencia y la centralidad en la conducción, lo que tras doce largos años de gestión dejó a los espacios de deliberación como organizados en el mando pero vacíos de contenido real.

Pablo Kosiner, figura que el documento judicial ubica como interventor designado por el Congreso Nacional del PJ en febrero de 2026, es el heredero más visible de esta tradición. Su designación y su cronograma —que fijaba elecciones internas para el 25 de octubre de 2026, excediendo largamente el vencimiento legal de la intervención— no fue leída por la Justicia Electoral como una voluntad genuina de normalización, sino como una extensión del método: la dilación como forma de gobierno partidario. El tribunal fue taxativo al señalar que esa estrategia representaba la consolidación de las "intervenciones sempiternas e injustificadas" que anulan la autonomía de las estructuras provinciales.

En términos políticos, el urtubeyismo dejó una herencia difícil de administrar: un partido acostumbrado a no deliberar, cuadros medios formados en la lealtad personal antes que en la identidad doctrinaria, y una base militante que fue migrando, fracción a fracción, hacia otros espacios o hacia la abstención organizada.

1.3. El Saenzismo y las Figuras de Amat y Outes: El Peronismo que Mudó de Casa

En el otro extremo del espectro interno encontramos una expresión distinta pero igualmente problemática para la salud del partido: la de quienes, desde las filas del justicialismo, terminaron construyendo su poder político en alineación con el gobierno provincial de Gustavo Sáenz, electo en 2019 bajo el sello de Juntos por el Cambio Salta. Las figuras de Esteban Amat Lacroix y Pablo Outes encarnan esta trayectoria.

Amat Lacroix es, según el propio documento judicial, la parte actora que impugnó el cronograma de Kosiner, tildándolo de "esquema preliminar, meramente estimativo y carente de efectos jurídicos vinculantes". Es decir: un referente con origen peronista utilizó los recursos de la justicia electoral para desestabilizar la conducción formal del partido a nivel nacional. No importa si tenía razón o no en los términos jurídicos —y en parte la tenía—: el efecto político fue el de profundizar la fractura, debilitar la estructura y abrir la puerta a una intervención judicial que ningún sector del peronismo salteño pidió.

Esta dinámica revela el segundo modelo de vaciamiento: el de la deserción organizada. Cuando figuras con historia peronista construyen su supervivencia política en alianza con un gobierno no peronista, el partido pierde no solo votos, sino también su relato de identidad. Los militantes de base quedan huérfanos: no saben bien a quién seguir, qué significa hoy ser peronista en Salta, ni qué diferencia hay entre el partido y sus variados intérpretes.

1.4. El Resultado: Un Partido que No Presentó Candidatos en 2025

La consecuencia más elocuente de estas décadas de vaciamiento burocrático y éxodo de fuerzas la describe el propio documento judicial con una frase que debería sacudir a cualquier militante: en las elecciones provinciales de 2025, el PJ de Salta no presentó candidatos propios. Algo inédito desde el retorno de la democracia en 1983. No fue una derrota electoral: fue una ausencia. Y la ausencia es la forma más radical de la derrota.

Un partido que no se presenta a elecciones no es un partido en crisis: es un partido que ha dejado de cumplir su función social y política esencial. Es el momento en que la maceta se rompe y la tierra cae sola.

 

II. La Judicialización como Mecanismo de Desgaste: El Lawfare Electoral

2.1. El Expediente como Campo de Batalla

La resolución de mayo de 2026 no surge en el vacío. Es la culminación de un proceso en el que la arena judicial se convirtió en el terreno privilegiado de la disputa política interna del peronismo. Este fenómeno —conocido internacionalmente como lawfare, o guerra jurídica— consiste en la utilización sistemática de los instrumentos legales y judiciales para neutralizar a actores políticos o debilitar estructuras partidarias desde adentro o desde afuera.

El documento describe con precisión los engranajes de este mecanismo: la parte actora impugnó el cronograma de Kosiner apoyándose en la literalidad de los plazos legales, logrando que el tribunal interpretara la propuesta de elecciones en octubre de 2026 como una maniobra para encadenar una "nueva intervención por 180 días". El Consejo Nacional del PJ, a su vez, convocó de urgencia a un Congreso Nacional para el 19 de mayo de 2026, intentando dictar una nueva intervención antes de que venciera la anterior. La justicia interrumpió ese circuito y nombró a Gambetta.

Cada movimiento en este tablero tiene consecuencias: cada audiencia, cada traslado no contestado a tiempo, cada resolución, erosiona la credibilidad pública del partido y consume los recursos políticos y organizativos de la militancia. El lawfare no necesita ganar: necesita demorar, desgastar, generar incertidumbre. Y en ese objetivo, resulta extraordinariamente eficiente.

2.2. La Pérdida del Control Territorial: Salta y Jujuy como Tenaza

El propio texto judicial explicita la conexidad con la situación del PJ de Jujuy, evidenciando que la pérdida de control de las estructuras orgánicas del peronismo en el norte argentino no es un hecho aislado sino un patrón. La pérdida simultánea de los distritos de Salta y Jujuy, ambos mediante fallos judiciales rigurosos en materia procedimental, funciona como una tenaza legal que debilita a la conducción nacional del partido de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.

Quien no controla sus distritos no controla sus delegados. Quien no controla sus delegados no controla sus candidaturas. Y quien no controla sus candidaturas no controla su futuro electoral.

 

III. Salta en las Vísperas del Golpe: El Crimen de Ragone y la Proscripción de 1976

3.1. La Primavera que Duró Poco

Para comprender la analogía histórica que me propongo, es necesario retroceder exactamente cincuenta años. En mayo de 1973, el Dr. Miguel Ragone llegó a la gobernación de Salta cobijado por el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI), con un respaldo popular histórico. Era médico sanitarista, hombre de territorio, referente del ala progresista y popular del movimiento. En sus años de gestión, intentó construir un peronismo que pusiera en el centro la salud, la educación y los derechos de los sectores más postergados del norte argentino.

Esa primavera duró poco. La muerte de Juan Domingo Perón en julio de 1974 abrió las puertas a la reacción. El gobierno de María Estela Martínez de Perón, fuertemente influenciado por José López Rega, inició un proceso de "depuración ideológica" que en Salta tuvo nombre propio: en noviembre de 1974, mediante decreto del Poder Ejecutivo Nacional, la provincia fue intervenida federalmente y Ragone fue eyectado de su cargo constitucional bajo el pretexto de restaurar el orden.

3.2. El Crimen como Límite Absoluto

A pesar de haber sido desplazado por su propio partido a nivel nacional, Ragone mantenía intacto su caudal popular. Para marzo de 1976, el PJ de Salta se encaminaba a resolver su liderazgo en elecciones internas programadas para el 14 de ese mes. Ragone era el candidato natural, con las más altas probabilidades de ganar la conducción partidaria y proyectarse nuevamente al poder.

El 11 de marzo de 1976 —tres días antes de que los afiliados peronistas pudieran votar—, un grupo de tareas integrado por policías locales y militares del III Cuerpo del Ejército secuestró a Miguel Ragone al salir de su domicilio. Nunca más apareció con vida. Su desaparición neutralizó por vía de la fuerza bruta la posibilidad de una reorganización democrática del peronismo salteño. Trece días después, el 24 de marzo, el golpe de Estado consumó la proscripción total de la actividad política en la Argentina.

La lección es brutal en su claridad: cuando los canales institucionales no alcanzan para frenar la fuerza popular del peronismo, la reacción escala hasta el límite absoluto. En 1976, ese límite fue la desaparición física de un hombre.

 

IV. La Tesis Comparativa: Del Golpe de Estado al Lawfare Electoral

4.1. Una Mutación en las Herramientas, una Continuidad en los Objetivos

Al contrastar la estrategia de destitución y proscripción del peronismo de 1976 con la hipótesis de asedio judicial de 2026, se observa una mutación en las herramientas operativas, pero una notable continuidad en los objetivos políticos de fondo. El siguiente cuadro, resume la comparación:

Dimensión

1976

2026

Herramienta principal

Violencia física, terrorismo de Estado

Litigiosidad sistemática, resoluciones judiciales (lawfare)

Aprovechamiento de grietas internas

Purga de la derecha peronista contra el ala izquierda

Litigios de dirigentes locales disidentes contra la conducción nacional

Disrupción electoral

Desaparición física del líder tres días antes de la interna

Desestimación judicial del cronograma autónomo de los interventores

Horizonte final

Proscripción absoluta por actas del Proceso de Reorganización Nacional

Inhabilitación o caducidad de la personería jurídica del PJ para las presidenciales

4.2. El Denominador Común: El Aborto del Proceso Electoral

Tanto en 1976 como en 2026, el elemento catalizador de la intervención externa es la inminencia de un proceso electoral interno que ciertos sectores buscan descarrilar. En 1976, la respuesta ante la ventaja electoral de Ragone fue su secuestro armado. En 2026, frente a la estrategia de Kosiner de estirar los plazos para celebrar comicios internos en octubre, el ala judicial y los sectores demandantes logran que el tribunal desplace a los interventores políticos y nombre a uno judicial, quitándole al PJ Nacional el control del proceso de cara al armado de alianzas presidenciales.

No se trata de equiparar el horror del terrorismo de Estado con una resolución judicial en democracia. Sería un error histórico y ético hacerlo. Pero sí se trata de identificar una gramática política que se repite: cuando el peronismo salteño está a punto de reconstituirse desde sus bases, aparece un mecanismo de interrupción. Ayer, los fusiles. Hoy, los expedientes. La diferencia es civilizatoria y no es menor. Pero la voluntad de interrumpir, esa persiste.

4.3. La Grieta Interna como Puerta de Entrada

En ambos momentos históricos, el mecanismo externo encontró su puerta de entrada en las contradicciones internas del propio movimiento. En 1976, la derecha peronista había facilitado la intervención federal de Salta antes del golpe. En 2026, son figuras con historia peronista las que accionan judicialmente contra la conducción de su propio partido.

Esto no es un detalle anecdótico: es la clave del análisis. El peronismo salteño no fue derrotado desde afuera: fue debilitado desde adentro, durante décadas, hasta quedar tan frágil que cualquier embate —judicial, político, mediático— puede tumbarlo.

 

V. Acciones a Seguir Frente a la Intervención Judicial: El Momento de Actuar

5.1. Acción 1 — Auditoría y Control Militante

La justicia ordenó que el interventor Gambetta presente informes detallados de sus actividades cada quince días. Esta disposición no es un trámite administrativo: es una oportunidad política. Los grupos activos deben constituirse en auditores permanentes de esos informes, seguir de cerca cada paso del proceso y presionar públicamente para que las elecciones internas se realicen en el "tiempo mínimo necesario", evitando que el interventor judicial se convierta en un nuevo administrador de la parálisis.

Un partido que no controla su propio proceso de normalización tampoco controla su futuro. La militancia debe estar presente en cada etapa.

5.2. Acción 2 — Campaña Masiva de Afiliación y Re-empadronamiento

Para disputar la nueva identidad del peronismo salteño, se necesitan votos y caras nuevas. La justicia busca reactivar el padrón para las elecciones internas. Este es el momento de salir a los barrios y municipios de Salta —desde La Quiaca hasta la ciudad capital, desde el Chaco salteño hasta los valles calchaquíes— a afiliar masivamente a jóvenes, trabajadores, vecinos, cuadros técnicos y profesionales que se identifican con el peronismo pero que hoy no tienen donde expresarlo orgánicamente.

La afiliación masiva no es solo un trámite: es un acto político. Es decir "yo existo, yo voto, yo delibero". Es la antítesis de las cuarenta décadas de lista única.

5.3. Acción 3 — Unidad Programática y Armado de Listas Locales

Los grupos que buscan la readecuación identitaria deben dejar de lado las disputas menores y construir una propuesta sólida y unificada. Cuando Gambetta abra formalmente el cronograma electoral, la militancia debe estar lista para presentar listas de candidatos genuinamente salteños: con arraigo territorial, trayectoria en el movimiento, y capacidad de convocar tanto a la tradición urtubeyista como a los sectores más críticos de ese legado.

La unidad no puede ser la de la lista única de siempre. Tiene que ser la unidad que emerge de la discusión franca, del debate interno, del reconocimiento de que el partido es más grande que cualquiera de sus fracciones actuales.

 

VI. Lineas de Acción para la Militancia: Retomando el Hilo

6.1. El Rechazo al Vaciamiento como Principio

El documento judicial recuerda un dato alarmante: en 2025, el PJ de Salta no presentó candidatos propios. Los grupos activos deben posicionarse firmemente en contra de ese vaciamiento. La intervención judicial ocurre justamente porque la estructura se volvió un sello formal sin actividad democrática real. No puede volver a suceder.

6.2. La Defensa del Federalismo Partidario

La vida política de Salta debe resolverse en Salta. Esta es la primera consigna organizativa. Las intervenciones de Berni, los plazos de Kosiner, las impugnaciones de Amat: todo demostró que las soluciones impuestas desde Buenos Aires solo sirvieron para dilatar la normalización y perjudicar a los afiliados locales. La autonomía distrital no es capricho provinciano: es condición necesaria para la democracia interna.

6.3. La Soberanía del Afiliado como Meta

El fin último de las organizaciones que buscan recuperar la identidad peronista en la provincia debe ser devolver el partido a sus bases legítimas. Lograr que los ciudadanos de Salta que se identifican con el peronismo recuperen el derecho constitucional de deliberar, revisar las estrategias políticas, evaluar los errores del pasado y elegir libremente a sus representantes mediante el voto interno. No es una aspiración abstracta: es la condición para que el peronismo vuelva a ser una fuerza política competitiva en nuestra provincia.

 

Conclusión: Ragone Vive en Cada Afiliado que Vota

Termino estas páginas en el mismo Salta donde, hace cincuenta años, un grupo de tareas arrancó a Miguel Ragone de su casa para que no pudiera votar en las internas de su partido. Para que el peronismo popular no encontrara su cauce. Para que la reorganización democrática del movimiento no tuviera lugar.

Hoy, el mecanismo que busca interrumpir esa reorganización no porta armas: porta expedientes. Pero el objetivo es análogo — que el peronismo salteño no encuentre su cauce, que no se reconstituya desde las bases, que no pueda competir en las elecciones presidenciales del año entrante con una estructura propia, autónoma y democráticamente elegida.

Frente a eso, la respuesta no puede ser la parálisis ni la resignación. Tampoco puede ser la guerra entre fracciones que durante décadas fue el combustible del vaciamiento. La respuesta tiene que ser la unidad en la diversidad: el urtubeyismo y sus herederos, los sectores críticos del legado de Sáenz, los espacios de la renovación doctrinaria, los jóvenes sin historia partidaria pero con identidad peronista. Todos juntos, con sus diferencias, disputando democráticamente el futuro del partido.

Convoco a las corrientes del peronismo salteño —a quienes se reconocen en la tradición de Kosiner, a quienes militaron en la órbita de Amat y Outes, y especialmente a quienes están construyendo la renovación desde los márgenes— a recordar que la única respuesta histórica al vaciamiento y a la proscripción ha sido, siempre, la organización popular. En 1973, con Ragone a la cabeza, el peronismo salteño demostró que era posible ganar desde abajo. En 1976, sus enemigos lo sabían tan bien que tuvieron que desaparecerlo para impedirlo.

Ragone no puede votar. Nosotros, sí. Y esa diferencia es todo.

La intervención de la justicia no debe ser recibida con pasividad militante: es la oportunidad legal de quitarle el control a la burocracia centralizada y reconstruir el peronismo salteño desde abajo hacia arriba. El cronograma que fije Gambetta será la primera elección interna real que tenga este partido en décadas. Estemos listos para ganarla.

 

Referencias Bibliográficas

Calveiro, P. (2005). Política y/o violencia. Una aproximación a la guerrilla de los años 70. Norma.

Franco, M. (2012). Un enemigo para la nación. Orden interno, violencia y "subversión", 1973-1976. Fondo de Cultura Económica.

Grimson, A. (2019). ¿Qué es el peronismo? De Perón a los Kirchner, el movimiento que no deja de conmoverse. Siglo Veintiuno Editores.

Horowicz, A. (2012). Los cuatro peronismos. Edhasa.

Jelin, E. (2002). Los trabajos de la memoria. Siglo XXI Editores.

Maffía, D. (2020). Epistemología feminista: la subversión semiótica de las mujeres en la ciencia. Revista Venezolana de Estudios de la Mujer, 12(28), 63–98.

O'Donnell, G. (1972). Modernización y autoritarismo. Paidós.

Romero, L. A. (2013). Breve historia contemporánea de la Argentina, 1916-2010 (3.ª ed.). Fondo de Cultura Económica.

Sarlo, B. (1994). Escenas de la vida posmoderna. Intelectuales, arte y videocultura en la Argentina. Ariel.

Tiscornia, S. (2008). Activismo de los derechos humanos y burocracias estatales. El caso Walter Bulacio. Del Puerto / CELS.

viernes, 15 de mayo de 2026

Intervención Judicial del Partido Justicialista de Salta: Claves del Fallo

El Poder Judicial de la Nación dictó una resolución de gran impacto político respecto a la situación institucional del Partido Justicialista (PJ) - Distrito Salta. A través de un fallo firmado por la jueza María R. Servini con fecha 15 de mayo de 2026, se dispuso la intervención judicial de la entidad partidaria provincial para asegurar su normalización democrática.



Antecedentes y Conflicto

La causa fue promovida por Esteban Amat Lacroix —ex presidente de la institución al momento de decretarse la intervención original— junto a otros afiliados, quienes denunciaron una grave parálisis institucional y la falta de convocatoria a elecciones internas por parte de las autoridades designadas por el orden nacional.

·         El PJ Salta se encontraba bajo sucesivas intervenciones de la conducción nacional desde febrero de 2025.

·         Aunque los últimos interventores partidarios presentaron un esquema preliminar fijando comicios para el 25 de octubre de 2026, dicha fecha excedía el vencimiento de la intervención vigente (fijada para el 16 de mayo de 2026).

·         Esto pretendía justificar una nueva prórroga de 180 días por parte del Congreso Nacional del partido, prolongando la anomalía de forma indefinida.

Fundamentos de la Medida Judicial

El tribunal enfatizó que la intervención partidaria es una herramienta estrictamente excepcional. Su uso reiterado y sin avances reales constituye un ejercicio abusivo del poder central que desnaturaliza la autonomía provincial y vulnera el derecho de los afiliados a elegir a sus conductores. La resolución trazó además una analogía con la "incapacidad de gestión política" evidenciada en el Distrito Jujuy, el cual atraviesa un escenario similar de intervenciones recurrentes.

¿Qué resolvió la Justicia?

La sentencia establece de manera perentoria:

  • 1.       Decretar la Intervención Judicial del Partido Justicialista Distrito Salta.
  • 2.      Designar como Interventor Judicial al Sr. José Luis Napoleón Gambetta.
  • 3.      Fijar como misión exclusiva del interventor concretar la pronta normalización de la entidad mediante un proceso electoral interno transparente.
  • 4.      Establecer mecanismos de control, obligando a la nueva intervención a presentar informes detallados de manera quincenal ante el tribunal y ante el Juzgado Federal con competencia electoral en Salta.

 



viernes, 8 de mayo de 2026

DIVERSIDAD, PERONISMO Y PODER: conversaciones sobre la Secretaría de la Diversidad en la re articulación del PJ Salta

En un bar del centro de Salta, seis referentes de la diversidad sexo-afectiva se sentaron a hablar de algo que pocas veces se discute con tanta claridad: no cómo pedirle derechos al Estado, sino cómo ser parte del Estado. La propuesta es concreta y ambiciosa: crear una Secretaría de la Diversidad dentro de la Carta Orgánica del Partido Justicialista de Salta, un espacio orgánico con representación real en la conducción partidaria, elegido por el propio movimiento.

Activistas históricas, dirigentes, un funcionario del interior provincial y un referente en salud LGBT+ pusieron sobre la mesa veinte años de lucha, memoria de traiciones y alianzas, y una convicción compartida: los derechos conquistados —matrimonio igualitario, identidad de género, cupo laboral trans— necesitan estructuras que los sostengan más allá de los gobiernos de turno.

Una conversación pequeña con potencial de cambiar la política salteña.

 

DIVERSIDAD,

PERONISMO

Y PODER

 

Una noche en el bar Alta Región

que puede cambiar la política salteña

 

Ensayo de divulgación político-social

Salta, mayo de 2026

Para militantes de la diversidad sexo-afectiva y ciudadanía interesada

 


   

 

Antes de empezar: una advertencia y una invitación

 

Este texto no es un comunicado oficial ni un documento partidario. Es un ensayo: una mirada que analiza, narra y argumenta. Está escrito para ser leído por cualquier persona —militante o no, peronista o no, parte de la comunidad LGBT+ o aliada— que quiera entender qué está pasando en la política salteña en materia de derechos de la diversidad sexo-afectiva.

La advertencia es que este texto toma partido: cree que la construcción de poder institucional por parte de la comunidad LGBT+ es algo valioso y necesario, y que el encuentro que narra merece atención. La invitación es que lo lean con espíritu crítico, lo discutan, lo desafíen, lo completen con sus propias experiencias y perspectivas.

Las y los protagonistas de esta historia son personas reales, con nombres propios, con trayectorias concretas. Los citamos porque sus palabras merecen ser escuchadas más allá del bar donde fueron dichas.

   

I. El escenario: un bar, una ciudad, un momento político

Hay conversaciones que parecen ocurrir en voz baja pero que, en realidad, están forjando el futuro. Una de esas conversaciones sucedió en el bar Alta Región de Salta, en los primeros días de mayo de 2026. Alrededor de una mesa se sentaron seis personas —activistas, dirigentes, referentes de la salud y funcionarios municipales— y pusieron sobre el mantel algo que en los ámbitos de la diversidad sexo-afectiva se discute hace décadas pero que pocas veces llega a convertirse en plan concreto: cómo dejar de pedirle al Estado y empezar a ser parte del Estado.

Salta, la ciudad del norte argentino conocida por su belleza colonial y por sus profundas desigualdades sociales, es también una ciudad con una comunidad LGBT+ organizada y con una historia de lucha que a veces no recibe el reconocimiento que merece. Las personas travestis y trans que sobrevivieron décadas de persecución policial, las lesbianas que construyeron redes de apoyo en contextos hostiles, los gays que aprendieron a negociar visibilidad e invisibilidad según las circunstancias: todas esas trayectorias confluyen, de alguna manera, en la conversación del bar Alta Región.

El momento político tampoco es cualquiera. El Partido Justicialista de Salta atraviesa un período de intervención —una crisis de conducción que, paradójicamente, abre una ventana de oportunidad histórica para quienes quieran reformar sus estructuras desde adentro. A nivel nacional, el avance de discursos de derecha radical desde 2023 ha colocado en el centro del debate la posibilidad de revertir conquistas históricas. El matrimonio igualitario, la ley de identidad de género, el cupo laboral trans: logros que durante una década parecieron irreversibles, hoy son cuestionados abiertamente desde sectores del gobierno nacional. Esa amenaza actúa como catalizador: en lugar de adormecer a la comunidad, la está empujando hacia la acción política orgánica.

"El objetivo principal es diseñar una estrategia político-partidaria para lograr la creación de una Secretaría de la Diversidad dentro de la Carta Orgánica del Partido Justicialista de Salta." — Síntesis del encuentro

La pregunta central que recorre el encuentro es tan simple como radical: ¿puede la comunidad LGBT+ salteña construir poder real dentro de la estructura orgánica del Partido Justicialista, o está condenada a seguir siendo una demanda externa que los partidos atienden solo cuando les conviene electoralmente?

   

II. Las seis voces: quiénes se sentaron a la mesa

Para entender una conversación hay que conocer a quienes la protagonizan. Los seis interlocutores del bar Alta Región no son intercambiables: cada uno aporta una perspectiva específica, una trayectoria singular, un ángulo desde el cual la realidad de la diversidad sexo-afectiva en Salta se ve de manera distinta. Presentarlos no es un trámite formal sino la clave para entender por qué esa conversación importa.

Fernando Pequeño Ragone · Estrategias

Fernando Ragone es quien convoca y articula el encuentro. Vinculado a la Asociación Miguel Ragone, organización que lleva el nombre de un gobernador peronista desaparecido durante la última dictadura militar, Fernando llega a la reunión con una propuesta concreta: no una declaración de principios ni un llamado a la movilización, sino algo más parecido a un mapa de ruta.

"Lograr una estructura política que sintetice la lucha que hemos hecho desde hace 20 años y que se materialice en una Secretaría de la Diversidad del PJ." — Fernando Ragone

La distinción que Fernando establece una y otra vez durante el encuentro es clave para entender toda la conversación. Él separa dos tipos de acción política: la 'política pública', que es la que se le reclama al Estado (que el gobierno cree un programa, que la secretaría de género tenga más presupuesto, que se implementen protocolos en los hospitales), y el 'poder partidario', que es la capacidad de incidir en las decisiones internas del partido, de negociar candidaturas, de participar en la redacción de documentos programáticos, de tener voz real en los congresos y plenarios.

Esa distinción tiene implicaciones profundas. Un programa de gobierno puede crearse y disolverse por decisión de quien gobierna. Una secretaría orgánica del partido, una vez inscripta en su carta orgánica, tiene continuidad institucional más allá de los cambios de gestión. Sus autoridades son elegidas por el propio movimiento, no designadas por un dirigente externo.

Mari Robles · La memoria militante

Mari Robles llega al bar Alta Región con décadas de historia en el cuerpo. Activista histórica de la diversidad en Salta, habla desde el peso de quien estuvo en las calles cuando no había leyes que ampararan, cuando la visibilidad era en sí misma un acto de resistencia y también de riesgo real.

"Lo mío ya está concluido como activista… pero tenemos nuevas generaciones que necesitan nuestro respaldo. Yo por eso estoy acá." — Mari Robles

La frase de Mari condensa una de las funciones más importantes que puede cumplir una generación política: no aferrarse al protagonismo sino transmitir el legado. Mari sabe que las nuevas generaciones de militantes LGBT+ salteñas tienen energía y presencia, pero a veces carecen de algo que ella posee en abundancia: la memoria de quién apoyó y quién traicionó cuando las leyes se votaban, de qué dirigentes peronistas dijeron sí al matrimonio igualitario y cuáles dijeron no, de qué alianzas funcionaron y cuáles fueron simulacros electorales.

Esa memoria no es solo nostalgia: es información estratégica de primer orden. En política, saber quién es confiable tiene tanto valor como cualquier análisis de coyuntura. Mari funciona en este encuentro como repositorio vivo de esa información, y su presencia simboliza la continuidad del movimiento: la cadena que une a quienes lucharon antes con quienes luchan ahora.

Celiana Spaventa · La identidad peronista

Celiana Spaventa aporta al encuentro una mirada que muchos dentro de la comunidad LGBT+ no esperarían: la defensa explícita y argumentada de la identidad peronista como marco político legítimo —y necesario— para la lucha por la diversidad.

"Volver a los principios de la justicia social LGBT… para poder decirle al otro por qué nosotras queremos hacia adentro dar la lucha." — Celiana Spaventa

Celiana advierte sobre un riesgo que también señalan analistas del feminismo político argentino: la despolitización. Las marchas del orgullo, los posteos en redes sociales, las campañas de visibilización son necesarias, pero no alcanzan si no van acompañadas de identidad política colectiva. Sin esa identidad, la comunidad LGBT+ es fácilmente capturada como 'voto en bloque' por candidatos que usan las banderas de la diversidad sin comprometerse con ninguna agenda concreta.

La apuesta de Celiana es más ambiciosa: construir candidatos y candidatas propias que representen los intereses del colectivo en los 60 municipios de la provincia, creando presencia territorial que no dependa de la buena voluntad de los dirigentes sino de la fuerza orgánica del movimiento.

María Pía Ceballos · La crítica desde adentro

María Pía Ceballos aporta la mirada incómoda pero necesaria de quien conoce por dentro los engranajes de la gestión pública y los señala con claridad.

"Debe ser un espacio de una herramienta política partidaria… hay una diferencia con la organización social." — María Pía Ceballos

Pía denuncia lo que ella llama el 'vaciamiento' de las políticas de género en el gobierno provincial actual. No se trata de una ausencia de discurso: los gobiernos contemporáneos, incluso los más conservadores, suelen mantener alguna retórica de 'inclusión'. El problema es que esa retórica no va acompañada de presupuesto, de personal capacitado, de protocolos reales. Es política de género como ventana de vidrio, no como estructura que sostiene.

Pía también introduce una tensión interna que el movimiento debe procesar con honestidad: anticipa resistencias desde las propias estructuras de mujeres dentro del partido. Hay organizaciones de mujeres peronistas que temen que una secretaría de la diversidad implique competencia por recursos, por espacios, por representación. Esa fricción no es menor. Superarla requiere un trabajo político paciente: demostrar que la secretaría de la diversidad no compite con los espacios de las mujeres sino que los amplía, que los derechos de las personas travestis y trans no restan sino que suman a la agenda feminista más amplia.

Franchi Ramos · La voz del interior provincial

Franchi Ramos, director del área de Diversidad en la Municipalidad de Güemes, aporta algo que muchas veces falta en las conversaciones políticas que ocurren en las capitales: la perspectiva del interior. Su municipio queda fuera de la capital, en un territorio donde las realidades de la comunidad LGBT+ se viven con menos recursos y menos redes de apoyo.

"La respuesta nunca tenemos… es la Muni la que está bancando, no la provincia." — Franchi Ramos

La frase de Franchi describe una realidad estructural que atraviesa no solo la política de diversidad sino muchas áreas de la gestión pública en provincias como Salta: los municipios del interior son los que tienen contacto directo con las personas, los que deben responder cuando una persona trans busca trabajo o cuando una joven lesbiana es víctima de discriminación en su pueblo, pero son también los que tienen menos recursos y menos apoyo técnico de la provincia.

Franchi también señala algo preocupante: la juventud del interior muestra desencanto creciente con la política. Los discursos nacionales contra los derechos conquistados tienen un impacto particular en los territorios más alejados de los centros urbanos, donde la visibilización es más difícil y las redes de contención más débiles. Si la política partidaria no llega a esa juventud con propuestas concretas, el vacío lo van a llenar otros.

Joaquín López · Salud, HIV y ciudadanía integral

Joaquín López, presidente de la Asociación Trébol y referente histórico de las luchas contra el HIV en Salta, completa el cuadro conectando la política partidaria con la salud pública entendida como derecho ciudadano integral.

La historia del movimiento por los derechos de las personas con HIV en Argentina es inseparable de la historia del movimiento LGBT+. Fue en gran medida la crisis del SIDA en los años 80 y 90 la que empujó a la comunidad a organizarse políticamente, a aprender el lenguaje del Estado, a negociar con ministerios y legislaturas. Esa experiencia organizativa forjó generaciones de activistas que sabían algo fundamental: la salud no es solo una cuestión médica sino también una cuestión política. De presupuesto, de políticas públicas, de representación en los espacios donde se toman decisiones.

La presencia de Joaquín en el bar Alta Región conecta esa historia con el presente: la demanda de una Secretaría de la Diversidad en el PJ no es solo sobre identidades culturales o reconocimiento simbólico, sino también sobre salud, sobre acceso a tratamientos, sobre protocolos en hospitales, sobre la diferencia concreta entre vivir bien o vivir mal —y a veces entre vivir o morir— que puede significar tener o no tener representación política efectiva.

   

III. La propuesta: qué es una Secretaría de la Diversidad y por qué importa

La diferencia entre pedir y decidir

Para quienes no están familiarizados con la estructura interna de los partidos políticos argentinos, vale la pena explicar con claridad qué significa concretamente la propuesta central del encuentro. No porque sea complicada, sino porque es fácil subestimarla o confundirla con otras cosas.

Los partidos políticos en Argentina están organizados por sus cartas orgánicas: documentos equivalentes a constituciones internas. En esas cartas se definen los órganos de conducción (el congreso del partido, el consejo, la conducción ejecutiva), las reglas para elegir autoridades y candidatos, y también las secretarías o áreas temáticas que el partido considera prioritarias. Hay secretarías de la mujer, de la juventud, de los trabajadores, de la tercera edad. Cada secretaría tiene representación en los órganos del partido, puede presentar propuestas programáticas, y sus autoridades son reconocidas como parte de la conducción.

Lo que propone Fernando Ragone —y que los demás participantes del encuentro van construyendo colectivamente— es que el PJ Salta incluya en su carta orgánica una Secretaría de la Diversidad con exactamente esas características. No una oficina de atención al público. No un programa de gobierno que puede eliminarse con un decreto. Sino un espacio orgánico con representación real en la conducción del partido, elegido por el propio movimiento de la diversidad.

La diferencia es enorme y merece subrayarse. Un programa de gobierno puede crearse y disolverse por decisión de quien gobierna. Una secretaría partidaria, una vez inscripta en la carta orgánica, requiere de un proceso político interno para ser eliminada. Tiene continuidad institucional más allá de los cambios de gobierno. Esa permanencia es exactamente lo que durante décadas ha faltado en las políticas de diversidad: no solo que existan, sino que duren.

El camino: reforma de la Carta Orgánica

El camino para crear esa secretaría pasa por la reforma de la Carta Orgánica del PJ, un proceso que se activa en períodos de congreso partidario o durante los procesos de normalización que siguen a las intervenciones —precisamente el contexto que atraviesa el partido en este momento. Esa ventana de oportunidad no va a estar abierta para siempre.

Los participantes del encuentro son conscientes de que la reforma no ocurrirá sola. Requiere construir una masa crítica de afiliados que apoyen la propuesta, alianzas con otros sectores del partido dispuestos a incorporarla, y un trabajo territorial que extienda la base de apoyo más allá de la capital. La mención explícita de los 60 municipios de Salta no es accidental: cualquier reforma que pretenda tener peso real en el partido necesita raíces en el interior.

Los obstáculos también son reales. El peronismo tiene una cultura organizacional que tiende a la verticalidad y al liderazgo carismático. La incorporación de agendas transversales requiere negociar con esa cultura sin subordinarse a ella: saber cuándo ceder en las formas para ganar en el fondo, y cuándo plantar bandera porque la cesión implicaría vaciar el contenido de la propuesta.

"Es vital separar la demanda de política pública —pedir al Estado— de la construcción de poder partidario —negociar internamente." — Síntesis de la posición de Fernando Ragone

Federalizar la lucha: del centro al interior

Uno de los ejes estratégicos más claros que emerge del encuentro es la necesidad de federalizar la construcción del espacio. La diversidad sexo-afectiva no es un fenómeno solo de las capitales. Las personas LGBT+ viven en Güemes, en Rosario de la Frontera, en Tartagal, en Cafayate, en San Martín. Sus necesidades tienen especificidades territoriales que una secretaría centralizada en la capital no puede atender bien sin representación del interior.

Franchi Ramos encarna esa perspectiva desde su rol en la Municipalidad de Güemes: es el funcionario que está 'bancando' desde el municipio lo que la provincia no hace. Esa situación de abandono institucional no es sostenible como modelo. La secretaría del PJ, si se crea, deberá tener desde su diseño una vocación federal: representar no solo a la capital sino a todas las geografías de la diversidad salteña.

   

IV. Peronismo y diversidad: una historia compleja

Ni todo bueno ni todo malo: el recorrido

La relación entre el peronismo y los derechos de la diversidad sexo-afectiva en Argentina no puede reducirse a ninguno de sus extremos. Ni el entusiasmo incondicional ni el rechazo categórico hacen justicia a una historia que está llena de matices, contradicciones y aprendizajes.

El matrimonio igualitario fue aprobado en 2010 bajo un gobierno peronista —el de Cristina Fernández de Kirchner— y con el voto mayoritario del bloque legislativo kirchnerista. La ley de identidad de género también, en 2012. El cupo laboral trans encontró eco significativo en legisladores del espacio peronista. Pero también es cierto que dentro del peronismo hubo y hay sectores que votaron en contra de esas leyes, que sostienen posiciones conservadoras en materia de género y familia, y que usan el lenguaje de la diversidad de manera instrumental, sin comprometerse con ninguna agenda concreta.

Esa tensión interna es exactamente el territorio donde se mueven los referentes del bar Alta Región. No pretenden ignorarla ni resolverla mágicamente: pretenden trabajar dentro de ella para empujar al partido hacia posiciones más coherentes con los principios de justicia social que el peronismo histórico proclama. Como señaló Dora Barrancos, historiadora argentina del feminismo, los movimientos de mujeres y diversidades lograron avances sostenibles en Argentina precisamente cuando combinaron la presión callejera con la inserción institucional. Esa es la apuesta del bar Alta Región.

La memoria de las leyes como capital político

La Argentina tiene una historia legislativa en materia de derechos LGBT+ que es referencia en América Latina y en el mundo. La Ley 26.618 de Matrimonio Igualitario (2010), la Ley 26.743 de Identidad de Género (2012) y la Ley 27.636 de Cupo Laboral Trans (2021) representan décadas de activismo convertidas en norma. Pero también representan algo más: prueban que cuando el movimiento tiene aliados políticos concretos dentro de los partidos, puede ganar.

Los referentes del encuentro son conscientes de esa historia. Mari Robles la lleva incorporada; Celiana Spaventa la menciona como argumento para la identidad política; Fernando Ragone la usa como evidencia de que el peronismo puede ser —y ha sido— un vehículo real de transformación. El Plan de Ciudadanía LGBT de la Federación Argentina LGBT, que establece propuestas concretas en materia de antidiscriminación, educación sexual integral y protocolos institucionales en los tres niveles del Estado, es el horizonte programático que guía la propuesta.

Pero también hay una memoria de traiciones. Mari Robles sabe exactamente quiénes votaron en contra de la ley de matrimonio igualitario. Esa memoria no es rencor: es brújula. Sirve para no repetir alianzas que fracasaron, para no cederle espacios a dirigentes que usaron la bandera arcoíris solo en campaña electoral.

Las masculinidades en la política: el obstáculo que no siempre se nombra

Uno de los temas que recorre el encuentro de manera transversal —a veces de manera explícita, otras implícita— es el de las culturas políticas patriarcales. El sistema político argentino, como el de la mayoría de los países de América Latina, está atravesado por prácticas que tienden a reproducir estructuras de poder masculinas y heteronormativas, incluso dentro de movimientos que se reivindican progresistas.

Como han analizado investigadores de las masculinidades en contextos latinoamericanos, esas estructuras no operan solo a través de discursos explícitamente machistas, sino como prácticas cotidianas: la forma en que se toman decisiones, cómo se distribuyen los espacios, quién habla y quién escucha en una reunión, quién es considerado 'dirigente' y quién es visto como 'activista de causa'. La secretaría propuesta puede chocar con esas prácticas no porque nadie la rechace frontalmente, sino porque la cultura organizacional tiende a marginar lo que percibe como 'diferente'.

Por eso la propuesta del bar Alta Región no es solo un reclamo de inclusión sino también un desafío a la cultura política dominante: una apuesta por formas de hacer política que reconozcan a las diversidades no como algo a 'tolerar' sino como parte constitutiva del movimiento.

   

V. Para quien no milita: por qué esto te importa igual

Quizás llegaste a leer este ensayo sin ser militante de ningún partido. Quizás sos parte de la comunidad LGBT+ pero nunca te viste en la política partidaria, que te parece lejana, aburrida o directamente traicionera. Quizás sos aliada de la diversidad pero no entendés por qué importa que haya o no una secretaría dentro del PJ Salta. Vale la pena entonces conectar todo esto con la vida cotidiana.

Cuando una persona travesti quiere acceder al cupo laboral trans en Salta, necesita que alguien en el gobierno provincial implemente esa ley, que alguien en el municipio la conozca y la aplique, que existan protocolos para situaciones de discriminación. Esas cosas no suceden solas: suceden cuando hay personas comprometidas con esa agenda en los lugares donde se toman decisiones.

Cuando una joven lesbiana en un pueblo del interior de Salta sufre violencia en su familia, necesita que el municipio tenga algún dispositivo de atención, que la escuela tenga protocolos de Educación Sexual Integral, que alguien en el aparato del Estado local sepa qué hacer. Esas cosas no ocurren por generación espontánea: ocurren cuando hay políticas públicas respaldadas por voluntad política real y sostenida.

La voluntad política sostenida no cae del cielo. Es el resultado de años de organización, de presencia en los espacios de decisión, de negociación dentro de los partidos. El encuentro del bar Alta Región es un episodio pequeño en una historia larga. Pero es un episodio real, con personas reales que están construyendo esa voluntad desde adentro de una de las estructuras políticas más importantes de la Argentina.

No te pedimos que te afilies al PJ ni que abandones tus críticas al peronismo. Te pedimos que lo conozcas y que lo consideres: que la lucha por los derechos de la diversidad necesita ocupar todos los espacios posibles, incluyendo los más incómodos.

   

VI. Para quienes militan: lo que este encuentro nos dice

Si sos militante de la diversidad sexo-afectiva en Salta —o en cualquier provincia argentina— el encuentro del bar Alta Región te habla directamente. No como instrucción ni como modelo único, sino como espejo y como estímulo.

Te dice que hay compañeres apostando por un camino que no reemplaza al activismo callejero sino que lo completa: el de la construcción de poder partidario. Ese camino no requiere abandonar las identidades políticas previas sino llevarlas adentro del partido con toda su historia y su fuerza. No requiere olvidar las traiciones pasadas sino aprender de ellas para no repetirlas.

Te dice que la memoria de las luchas pasadas es un recurso estratégico, no un anacronismo. Mari Robles no está en ese bar por nostalgia: está porque sabe cosas que las nuevas generaciones necesitan saber para no empezar desde cero cada vez.

Te dice también que ese camino tiene obstáculos reales que no conviene subestimar: la cultura patriarcal de los partidos, las tensiones internas entre diferentes sectores del feminismo y la diversidad, la brecha entre la capital y el interior, el desencanto de las juventudes. Nombrar esos obstáculos no es pesimismo: es realismo político, condición necesaria para hacer una apuesta inteligente y duradera.

La propuesta de la Secretaría de la Diversidad en la Carta Orgánica del PJ Salta no es la única respuesta posible ni la definitiva. Es una respuesta concreta, con un horizonte claro, con actores identificados y con una ventana de oportunidad abierta por la propia crisis del partido. Aprovechar esa ventana requiere organizarse, articular el interior con la capital, sumar a quienes comparten el horizonte aunque no compartan todas las trayectorias.

La diversidad sexo-afectiva tiene mucho que ganar entrando en las estructuras. Y las estructuras tienen mucho que ganar cuando la diversidad entra.

   

VII. Conclusión: una conversación que no puede quedarse en el bar

El bar Alta Región fue el escenario de un momento político que merece ser conocido más allá de quienes participaron en él. No porque haya sido un gran acto público ni porque sus protagonistas sean figuras de alcance nacional, sino porque representa algo que la política argentina necesita urgentemente: la articulación entre el saber acumulado de décadas de activismo y la voluntad de construir poder institucional real.

Las seis personas que se sentaron alrededor de esa mesa —Fernando, Mari, Celiana, Pía, Franchi y Joaquín— representan perfiles y trayectorias distintas, pero comparten una convicción: que los derechos de la diversidad sexo-afectiva no pueden depender solo de la buena voluntad de los gobernantes de turno. Necesitan anclarse en estructuras que persistan, en representación orgánica que garantice continuidad más allá de las elecciones.

La propuesta de la Secretaría de la Diversidad en el PJ Salta es un paso en esa dirección. No el único paso, no el más fácil, pero sí uno que tiene el potencial de cambiar la política salteña —y de ser un ejemplo replicable para otras provincias donde la comunidad LGBT+ enfrenta desafíos similares.

La conversación no puede quedarse en el bar. Necesita llegar a los barrios, a los pueblos del interior, a las organizaciones de base, a las juventudes que hoy dudan de que la política partidaria sea un camino válido. Necesita ser conocida, debatida, cuestionada, enriquecida con más voces y más perspectivas. Este ensayo es un intento de contribuir a ese proceso.

 

"Volver a los principios de la justicia social LGBT… para poder decirle al otro por qué nosotras queremos hacia adentro dar la lucha." — Celiana Spaventa — bar Alta Región, mayo de 2026

   

Referencias bibliográficas y legales

Fuentes teóricas

Barrancos, D. (2007). Mujeres en la sociedad argentina: una historia de cinco siglos. Buenos Aires: Sudamericana.

Feijoó, M. del C. (2003). Políticas sociales y género. En Giberti, E. (comp.), Políticas y niñez. Buenos Aires: Losada.

Lagarde, M. (1996). Género y feminismo: desarrollo humano y democracia. Madrid: horas y HORAS.

Maffia, D. (2018). Deseo y resistencia: interseccionalidad y disputas de género en Argentina. Buenos Aires: Biblos.

Preciado, P. B. (2002). Manifiesto contrasexual. Barcelona: Anagrama.

Marcos legales

Argentina. Ley 26.618 de Matrimonio Igualitario (2010). Boletín Oficial de la República Argentina.

Argentina. Ley 26.743 de Identidad de Género (2012). Boletín Oficial de la República Argentina.

Argentina. Ley 27.636 'Diana Sacayán' de Promoción del Acceso al Empleo Formal para Personas Travestis, Transexuales y Transgénero (2021). Boletín Oficial de la República Argentina.

Documentos de política

Federación Argentina LGBT (2016). Plan de Ciudadanía LGBT: propuestas para políticas públicas nacionales, provinciales y municipales. Buenos Aires: FALGBT.

 

Este ensayo fue elaborado a partir del encuentro documentado en el bar Alta Región, Salta, mayo de 2026. Divulgación libre con atribución a las fuentes.