viernes, 20 de marzo de 2026

El colegio que recuerda: memoria, mural y democracia en el acto por el 50 aniversario del golpe en Las Palmas

 Sobre los cuerpos y las vidas de los jóvenes estudiantes del Colegio Las Palmas, el acto  transformó el cuerpo estudiantil en lugar de memoria, donde lo estético, lo político y lo ético se entrelazaron. La estrategia del encuentro se propuso acompañar lo que esta foto a continuación sugiere pero no dice del todo: el recorrido de la escena de opresión hacia la explosión colectiva de “¡Viva la democracia!” y “¡Nunca más!”, el anclaje del mural en el algarrobo de Cerrillos y en la figura de Ragone, y la decisión pedagógica de escuchar el comunicado de la Junta Militar en un espacio escolar. Se parte de esa imagen para sostener que lo ocurrido en el Colegio 5150 no es solo un acto conmemorativo, sino una puesta en escena de la “memoria activa”, donde la juventud, el territorio y la historia nacional se rearticulan alrededor del compromiso con la verdad, la justicia y la defensa de la democracia.


El presente documento sistematiza y describe el acto conmemorativo realizado en el Colegio Secundario 5150 de Las Palmas, en el municipio de San José de los Cerrillos, Salta, enmarcado en la conmemoración del 50 aniversario del golpe de estado cívico-militar de 1976, con eje central en la reivindicación del Dr. Miguel Ragone, médico y exgobernador desaparecido. Sus objetivos fundamentales incluyen institucionalizar la memoria mediante la inauguración del Salón de Usos Múltiples (SUM) con su nombre, transformando su legado en un programa de vida para los estudiantes; fortalecer la cultura democrática como advertencia sobre el presente, denunciando con datos globales de 2026 el retroceso de las democracias y combatiendo el "vaciamiento de la memoria" a través de discursos políticos y éticos; y consolidar el patrimonio simbólico con el descubrimiento de un mural que vincula el territorio del algarrobo de Cerrillos a la lucha por la igualdad y la justicia social. La estructura del acto abarcó un protocolo de apertura con contextualización histórica y política a cargo del profesor Gabriel Anachuri, recepción de autoridades y entrega de la Declaración de Interés por la Cámara de Diputados de Salta; el ingreso de banderas, la entonación del Himno Nacional y la Marcha de las Malvinas, un minuto de silencio y la escucha del primer comunicado de la junta militar para reforzar la memoria histórica; discursos institucionales del director Daniel Ontivero y Fernando Pequeño Ragone, que enfatizaron la responsabilidad escolar en la defensa de la democracia; y un homenaje artístico con la inauguración oficial del SUM, análisis semiótico del mural, lecturas de poemas estudiantiles y una dramatización sobre la resistencia juvenil y la caída de la dictadura.


El profesor de historia Gabriel Anachuri desempeña un rol central en el acto del Colegio 5150, ya que su intervención no solo da orden al protocolo sino que configura el evento como un espacio de análisis político y crítico, evitando el “vaciamiento de la memoria” al convertir el recuerdo en herramienta de reflexión. Al abrir el encuentro, vincula la conmemoración con datos globales de 2026 para señalar el retroceso democrático y el avance de las autocracias, conectando este diagnóstico con la vigencia del pensamiento de Miguel Ragone sobre cómo el autoritarismo desmantela las instituciones antes de destruir la justicia social. Al presentar los símbolos patrios, recupera el carácter revolucionario de la Asamblea del Año XIII y la herencia de libertad e igualdad, interpelando a la ciudadanía actual sobre si realmente honra esos ideales al cantar el himno. Luego establece una conexión profunda entre la tragedia de Malvinas y la desaparición de Ragone, subrayando que ambos son expresión de un mismo poder que despreció la vida de sus ciudadanos, y que la memoria sobre ambos constituye un ejercicio de soberanía frente al despojo. En el momento de nombrar el Salón de Usos Múltiples (SUM) en honor a Ragone, enfatiza que ese nombre es un “programa” político e institucional, no una mera decoración, y reconoce los 50 años de lucha de la familia Ragone contra el olvido, representada por la presencia de Fernando Pequeño. En su análisis semiótico del mural, ancla el trauma y la vida en el algarrobo de Cerrillos, usando el árbol como signo del lugar del secuestro ya sus raíces como rostros de desaparecidos que sostienen lo social, mientras mitifica éticamente a Ragone al integrarlo a la bandera argentina como patrimonio colectivo nacional y legado democrático universal. Finalmente, cierra destacando cómo la cultura, la palabra y la verdad funcionaron como resistencia frente al terror, y subraya el papel de la juventud, el rock nacional y las organizaciones de derechos humanos en la recuperación del voto y en la derrota de la incompetencia autoritaria tras 1982.


El discurso del director Daniel Ontivero se destaca por su contenido político-institucional y crítica al vaciamiento municipal de la memoria, rompiendo la neutralidad burocrática al autodefinirse como "hombre político" y posicionar la escuela como principal portadora de la bandera democrática, inseparable de la realidad actual. Denuncia con vehemencia que el 50 aniversario del golpe se reduzca a "un simple acto en la plaza", riesgo que aleja el genocidio de los jóvenes y abandona su relevancia histórica. Reivindica la identidad local del colegio 5150, ligada a la tradición de lucha de Cerrillos con intendentes como Corimayo y "Pucho" que nacionalizaron la causa de Ragone, contrastando con su frustración por murales públicos despintados y derruidos. Presenta el nuevo mural escolar como trinchera simbólica, declarando al colegio "malvinense" y defensor del espíritu democrático. Cierra validando la legitimidad de los presentes —familiares de Ragone y autoridades comprometidas— con "están los que tienen que estar", frente a ausencias oficiales y falta de apoyo municipal, luego criticada por Fernando Pequeño.



El momento en que la profesora Gabriela Berrondo invita a la comunidad a escuchar el comunicado de la Junta Militar constituye un punto de inflexión pedagógica en el acto, pensado para enfrentar a los estudiantes con la realidad sonora del autoritarismo. La grabación reproducida corresponde al Comunicado Número Uno transmitido por cadena nacional el 24 de marzo de 1976, en el que se informa que el país queda bajo el “control operacional” de la Junta Militar y se exige el “acatamiento” a las órdenes de las autoridades militares, policiales o de seguridad, así como la extrema precaución frente a cualquier acción o actitud individual o colectiva que pudiera desencadenar una “intervención táctica” del personal en operación; el mensaje finaliza con las firmas de Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti. Desde un punto de vista retórico, el texto exhibe un lenguaje marcial y aséptico que disfraza la supresión de los derechos constitucionales bajo términos técnicos como “control operacional” e “intervención táctica”, transforma la relación con la población en una jerarquía absoluta al exigir “acatamiento” y no colaboración, y extiende el dominio hasta las “actitudes individuales”, anticipando un régimen que busca controlar pensamientos y prácticas cotidianas. La escucha de este audio en el contexto escolar tiene un valor estratégico para la construcción de memoria: contrasta con la celebración de la libertad que se despliega en el resto del acto, traduciendo esencialmente cómo suena el arranque de una dictadura frente a la polifonía de las voces democráticas; funciona como una pedagogía del “Nunca Más”, acercando a los jóvenes una experiencia sensorial concreta que rompe la distancia que impone la temporalidad y vuelve tangible el concepto abstracto de dictadura; contrarresta el riesgo de “vaciamiento” bajo líneas, al imponer la presencia de la voz del opresor como recordatorio de la verdad histórica del terror estatal; y, finalmente, reivindica la palabra al poner en tensión el discurso de censura y amenaza de la junta con el mural y los poemas estudiantiles, afirmando que la democracia se define precisamente por el derecho a alzar la voz frente a un poder que exige el silencio.



La actuación de los jóvenes en el Colegio Las Palmas de Cerrillos es una puesta en escena profundamente simbólica y pedagógica. Fue en el acto conmemorativo en el Colegio Secundario 5150 de Las Palmas, San José de los Cerrillos, Salta, por el 50 aniversario del golpe cívico-militar de 1976, centrado en reivindicar al Dr. Miguel Ragone, médico y exgobernador desaparecido. La acción se desarrolla en un patio o salón con decoración significativa: un telón rojo que proclama “Dr. Ragone 50 años de memoria, verdad y justicia”, afiches de Mafalda y carteles que celebran la democracia, lo que sitúa el acto en un marco de reivindicación civil y crítica. El espectáculo se organiza en tres momentos clave: una primera escena de opresión, en la que alumnos vestidos de negro representan a las fuerzas represivas que conducen a otros compañeros con los ojos vendados, simbolizando la detención y desaparición durante la dictadura; una secuencia de encierro y tensión, donde los jóvenes se agrupan en el centro, visiblemente vulnerables, con al menos una estudiante que porta muletas, reforzando esencialmente la fragilidad de las víctimas; y finalmente un silencio dramático hacia la liberación, cuando se quitan las vendas, se desatan los gritos colectivos de “¡Viva la democracia!” y “¡Nunca más!”, y se despliega un cierre festivo con papeles al aire, música y aplausos, incluso con la presencia accidental de un perro que atraviesa el escenario, aportando un gesto espontáneo de normalidad recuperada. Desde el punto de vista analítico, la representación funciona como memoria activa: las vendas blancas se convierten en símbolo universal de la privación de libertad, y su retirada marca el paso del silencio y la oscuridad al restablecimiento de la palabra y la identidad; el contraste emocional entre la escena sombría y la explosión de celebración subrayan la precariedad de la democracia y la importancia de defenderla; el anclaje local en la figura de Miguel Ragone, central en la memoria salteña, permite que los estudiantes de Cerrillos se apropien de la historia nacional desde su territorio, vinculando la verdad sobre su desaparición con la justicia social y la soberanía provincial; y, en términos pedagógicos, la escenificación transforma el discurso de derechos humanos en experiencia corporal y colectiva, fortaleciendo un compromiso con el “Nunca Más” que no se reduce a memorización, sino que se vive en el cuerpo, en la voz y en el vínculo entre la juventud y la memoria.


El mural inaugurado en el Colegio Secundario 5150 de Las Palmas, en San José de los Cerrillos, es descrito por Gabriela Berrondo como una composición de “alta densidad semiótica”, en la que cada elemento visual funciona como signo histórico y ético; el algarrobo aparece como símbolo central y estructurante, no solo como elemento natural sino como anclaje territorial al lugar del hecho histórico, operando como icono por su representación figurativa y como índice por su vínculo directo con el sitio del secuestro. 

Sus raíces conformadas por rostros humanos configuran una metáfora poderosa: los desaparecidos no son ausencia, sino presencia subterránea que sostiene la vida social, invirtiendo el sentido semántico de lo oculto (raíces) como fundamento de lo visible (pueblo y árbol). Del mismo tronco emerge un colectivo en marcha, organizado y dirigido hacia consignas explícitas como igualdad, dignidad, trabajo y equidad, que remiten directamente al ideario de Miguel Ragone y, en clave trágica, señalan también el motivo de su desaparición. El rostro de Ragone, ubicado a la derecha e integrado a la bandera argentina, lo construye como figura ética y activa, no como mártir pasivo, convirtiéndolo en signo de continuidad nacional y de patrimonio democrático colectivo. En el margen izquierdo, las flores blancas funcionan como signo ritual de duelo y homenaje, mientras el monolito materializa la memoria institucionalizada, recordatorio físico que exige ser actualizado. El mural profundiza su sentido en el contexto de Cerrillos, donde el algarrobo y el barrio San Isidro remiten al hallazgo del Peugeot 504 ensangrentado en 1976, transformando el árbol en “último rastro tangible” del cuerpo de Ragone y rechazando el “vaciamiento” de la memoria propia de una mera estética conmemorativa. En este marco, Fernando Pequeño subraya que la obra no se limita a la moda de pañuelos o símbolos despolitizados, sino que sostiene un discurso profundo sobre la verdad histórica y la responsabilidad política, reforzando la figura de Ragone como el “médico del pueblo” cuya lucha por los campesinos y gauchos y su conexión ética con la herencia de Güemes se convierte en el cimiento de la democracia actual.


El discurso de Fernando Pequeño Ragone, nieto del exgobernador, es una reivindicación política y ética que une el trauma pasado con urgencias presentes, criticando la memoria estética o "de moda" —como pañuelos o murales decorativos— que, sin discurso político profundo, genera un "vaciamiento" donde los símbolos pierden fuerza para interpelar la verdad histórica y judicial. Establece un paralelismo potente entre Martín Miguel de Güemes y Miguel Ragone: ambos eliminados por élites sociales por defensores sectores vulnerables —Güemes protegiendo campesinos y gauchos de saqueos españoles hace 200 años, Ragone impulsando justicia social para los más necesitados dos siglos después—; por victimarios idénticos, ya que sectores que hoy homenajean a Güemes descienden de quienes lo mataron y repitieron el acto con Ragone; y por su lucha compartida por la soberanía económica y territorial, frenando proyectos que llevarán riqueza a las mayorías populares. Esta continuidad histórica eleva a Ragone a prócer provincial, vinculando sus muertes como intentos de bloquear ideales de equidad e independencia. 



jueves, 19 de marzo de 2026

Compañeras y Compañeros: La Casa que Aún Podemos Llenar

       

Por Fernando Pequeño Ragone,
marzo 2026
en el contexto de un PJ intervenido
y mi deseo que se re funde en un partido popular y nacional
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A las compañeras y compañeros de las agrupaciones de base del PJ Salta:

Les escribo desde la misma convicción que me llevó a renunciar al Consejo Provincial en noviembre de 2022: el peronismo que nació como invención plebeya de abajo hacia arriba no puede morir convertido en una cáscara administrativa. Y sin embargo, ese es el riesgo real que enfrentamos hoy, en esta intervención de marzo de 2026.

Hemos pasado de una competencia programática —donde nuestras diferencias alimentaban la potencia de un proyecto nacional— a una competencia burocrática destructiva. La discusión ya no es sobre el giro neoliberal que nos acecha, sino sobre el orden de las listas en un mundo paralelo alejado de los trabajadores salteños. El Partido Justicialista ha dejado de ser nuestra casa común para transformarse en una agencia de colocación.

Si las agrupaciones persisten en la lucha destituyente —donde el crecimiento del compañero se vive como derrota propia— terminaremos habitando definitivamente una casa vacía. Sin mística, sin programa y sin pueblo, el peronismo será solo un recuerdo.

Por eso les convoco: es hora de llenar la casa de política, de debate, de propuestas para los que menos tienen. Es hora de competir por la profundidad del análisis y la capacidad de organización, no por el cargo ni la intriga. Es hora de construir el balance compartido que nos permita saber adónde vamos.

La justicia social, la soberanía política y la independencia económica no son consignas del pasado: son el programa que Salta necesita hoy. Estamos a tiempo de volver a ser esa herramienta.



Un abrazo peronista y salteño,


Fernando Pequeño Ragone

Salta, 19 de marzo de 2026


Las Reglas del Juego que Necesitamos: Un Reglamento de Competencia Programática

      

Por Fernando Pequeño Ragone,
marzo 2026
en el contexto de un PJ intervenido
y mi deseo que se re funde en un partido popular y nacional
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La voluntad política no alcanza. La buena fe militante no alcanza. Si las reglas del juego premian la intriga por encima de la propuesta, los mejores cuadros serán desplazados por los mejores operadores. Por eso, desde que renuncié al Consejo en 2022 y en cada conversación con compañeros desde entonces, he insistido en que el PJ Salta necesita cambiar no solo sus caras sino sus reglas. En 2026, en el marco de la intervención, esa discusión es más urgente que nunca. Les propongo pensar juntos un Reglamento de Competencia Programática.

El Balance Histórico Obligatorio

Ninguna agrupación debería poder presentar candidaturas ni disputar espacios de conducción sin haber presentado previamente un documento de balance histórico compartido. No hay programa posible sin un diagnóstico honesto de qué salió mal. El menemismo, el fracaso del Frente de Todos, las derrotas locales: todo debe poder nombrarse y analizarse. Una agrupación que no puede explicar por qué el peronismo perdió tampoco puede explicar cómo va a ganar.

El Consejo de Agrupaciones de Base

La representación de las agrupaciones no puede seguir siendo decorativa. Se necesita crear un Consejo de Agrupaciones de Base con voz y voto real en la planificación estratégica del partido. La participación debe medirse no por la lealtad a la cúpula, sino por el aporte de cuadros técnicos y territoriales al programa común. Las agrupaciones que hoy funcionan como refugios de identidad deben convertirse en usinas de propuestas que lleguen a la institución y la transformen desde adentro.

Los Foros de Disputa Programática

Antes de cada elección interna, el PJ debe organizar foros públicos donde cada agrupación presente su mapa estratégico: a quién representa, cómo enfrenta al capital financiero, cuál es su propuesta para el empleo, para la educación, para la soberanía del norte salteño. La evaluación de esas propuestas debe hacerse por la solidez del argumento y la capacidad de organización territorial, no por la simpatía ni por el operativo de movilización. Y cualquier agrupación que base su campaña en la difamación del compañero debe quedar fuera de la competencia.

Un reglamento programático no es un trámite burocrático más; es la diferencia entre un partido que educa a sus militantes y uno que los usa. Les convoco a discutir estas reglas en sus agrupaciones, a llevarlas al debate provincial, a exigirle al PJ Salta que cambie las reglas del juego. Mientras las reglas premien la intriga, seguiremos eligiendo gestores cuando necesitamos cuadros. La decisión está en nosotros.



Lo que Denuncié en 2022: El Vaciamiento que Nos Trajo Aquí

     

Por Fernando Pequeño Ragone,
marzo 2026
en el contexto de un PJ intervenido
y mi deseo que se re funde en un partido popular y nacional
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En noviembre de 2022 presenté mi renuncia al Consejo Provincial del PJ Salta. No fue una decisión fácil ni fue tomada en soledad: fue el resultado de meses de comprobar que la institución se había vuelto inviable como espacio de conducción política. Lo que denuncié entonces no era un conflicto personal; era un proceso estructural que, si no se detenía, llevaría al partido adonde lo vemos hoy, en 2026: paralizado por la intervención, dividido por intereses burocráticos, sin programa que ofrecerle al pueblo salteño.

La Inviabilidad Institucional

El Consejo Provincial había dejado de ser un órgano de conducción para transformarse en un espacio de disputa por cuotas de poder. Las decisiones no emanaban de un debate político genuino; emanaban de acuerdos de cúpula donde el criterio era la supervivencia de los propios antes que la representación del conjunto. La participación de los sectores de base, de las juventudes, de las organizaciones territoriales, era decorativa; no modificaba nada. Denuncié esa inviabilidad porque creía, y sigo creyendo, que el PJ no puede conducirse a sí mismo sin representar a todos sus sectores.

El Giro Conservador y Neoliberal

La segunda denuncia central de mi renuncia fue ideológica: señalé un giro conservador y neoliberal en la rearticulación del partido. Esto no significa que todos sus dirigentes se volvieran neoliberales por convicción; significa que la lógica de adaptación al poder existente, de gestionar el statu quo antes que desafiarlo, fue penetrando las estructuras del PJ hasta volverse el sentido común dominante. Un partido peronista que no cuestiona el modelo económico que empobrece a los trabajadores ha traicionado su razón de ser.

La Renuncia como Señal, No como Abandono

Renuncié al Consejo pero no renuncié al peronismo ni a Salta. Mi salida fue lo que algunos llaman una renuncia constituyente: romper con lo viejo para habilitar la posibilidad de algo nuevo. Propuse desde entonces construir una oposición moderada e interna que mantuviera viva la identidad peronista mientras la burocracia naufraga. Esa construcción sigue siendo válida hoy y requiere de cada agrupación de base que comparta este diagnóstico.

Lo que denuncié en 2022 no fue un capricho ni una herida personal. Fue la descripción de un proceso que hoy todos pueden ver con claridad. La pregunta ya no es si el diagnóstico era correcto; la pregunta es qué hacemos ahora, en 2026, con ese diagnóstico como punto de partida. Las agrupaciones de base son la única fuerza que puede cambiar el rumbo. Depende de ustedes.



Del Cargo a las Ideas: El Pasaje a la Competencia Programática

    

Por Fernando Pequeño Ragone,
marzo 2026
en el contexto de un PJ intervenido
y mi deseo que se re funde en un partido popular y nacional
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No toda competencia entre agrupaciones es destituyente. Hay una competencia que vigoriza: aquella que se da en el terreno de los programas, de las ideas, de las propuestas concretas para transformar la realidad. El problema del PJ Salta no es que sus agrupaciones compitan; es que compiten por los lugares equivocados. Mi renuncia en 2022 fue también una apuesta por ese otro tipo de competencia: la que disputa quién tiene mejor diagnóstico, mejor propuesta, mayor capacidad de organizar al pueblo. En 2026, ese pasaje sigue siendo urgente y posible.

La Competencia que Vigoriza

Cuando las agrupaciones rivalizan por ofrecer la mejor interpretación de la realidad salteña y el plan más eficaz para transformarla, la política crece. La militancia se forma, el debate sube de nivel, el partido se convierte en un polo de atracción para la sociedad. Este es el tipo de competencia que caracterizó los mejores momentos del peronismo: la disputa entre proyectos, no entre personas; entre propuestas, no entre egos. Una agrupación que gana por la profundidad de su análisis fortalece al movimiento entero.

Dos Perfiles de Liderazgo

El liderazgo burocrático administra la escasez: negocia cargos, gestiona lealtades, cuida su lugar en la lista. Su legitimidad emana del sello partidario y del dedo de la cúpula. El liderazgo programático construye una mayoría para una transformación: forma cuadros, moviliza bases, interpreta al pueblo. Su legitimidad emana de la capacidad de dar respuesta a las necesidades reales. No son perfiles morales; son perfiles políticos. Y el segundo es el que el peronismo necesita urgentemente recuperar.

Cómo Hacer el Pasaje

El pasaje de la competencia burocrática a la programática no es espontáneo; requiere reglas de juego. Las agrupaciones deben someter a debate público sus propuestas para el territorio: ¿qué hacemos con el empleo informal en el Gran Salta? ¿Cuál es nuestra política para los pueblos originarios del norte salteño? ¿Cómo enfrentamos el ajuste que nos impone el gobierno nacional? Quien responda esas preguntas con más solidez y más organización, debe ganar la disputa interna. Así se forman cuadros; así se construye partido.

La distinción entre competencia programática y burocrática no es abstracta: la sienten los vecinos de los barrios cuando llega un militante a pedirles el voto sin haber estado nunca antes, y la sienten cuando llega un cuadro que conoce su realidad y tiene propuestas concretas. Les convoco a construir ese segundo tipo de militante en cada agrupación del PJ Salta.



La Guerra que nos Debilita: Fragmentación Destituyente

    

Por Fernando Pequeño Ragone,
marzo 2026
en el contexto de un PJ intervenido
y mi deseo que se re funde en un partido popular y nacional
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Hay una guerra que nadie declara oficialmente pero todos combaten: la guerra destituyente entre agrupaciones peronistas. No se lucha por programas ni por ideales; se lucha por anular la legitimidad del compañero para ocupar su espacio. Cuando renuncié en 2022, una de mis preocupaciones centrales era esta dinámica: el partido se desarticulaba éticamente no solo por la burocracia de la conducción, sino por la competencia fratricida en las bases. En la intervención de 2026, esa fragmentación se ha vuelto el mayor obstáculo para cualquier proceso de refundación.

Lógica de Suma Cero: El Cargo como Bien Escaso

Cuando el partido funciona como agencia de colocación, los recursos son finitos. Si vos crecés, yo pierdo. Esta lógica de suma cero convierte la competencia legítima entre proyectos en una guerra por la supervivencia burocrática. Las agrupaciones dejan de discutir quién representa mejor al pueblo para discutir quién es el "verdadero" poseedor de la identidad peronista. Cada sector construye su propio relato y tacha al resto de traidores, funcionales al enemigo, o vendidos. La identidad peronista, que debería ser un puente, se convierte en una trinchera.

Las Raíces Históricas de la Fragmentación

Este no es un problema de personalidades ni de mala voluntad individual. Tiene raíces históricas profundas. Desde 1975, cuando se fracturó la alianza estratégica del peronismo con el movimiento obrero organizado, el partido perdió su gran árbitro interno. Sin ese eje central, cada fragmento reclama para sí la herencia del todo. A eso se suma la falta de un balance compartido sobre los fracasos: el menemismo, los gobiernos que no cumplieron, las derrotas recientes. Sin diagnóstico común, no hay proyecto común; y sin proyecto, solo hay disputa por los restos.

La Paradoja de la Unidad Forzada

La respuesta habitual a la fragmentación es el "amontonamiento": juntarse en una lista aunque no haya acuerdo programático, bajo el argumento de que la unidad es necesaria para frenar al adversario. Pero una unidad que no tiene base ideológica se rompe en el primer conflicto de reparto. Peor aún: puede generar la inmovilidad política que nos impide construir una alternativa real. La unidad que necesitamos no es la de las fotografías; es la de los puntos programáticos mínimos e innegociables.

La fragmentación destituyente no se supera con abrazos ni con declaraciones de unidad. Se supera cuando las agrupaciones acuerdan qué salió mal en el pasado y hacia dónde van en el futuro. Les convoco a iniciar ese proceso de honestidad colectiva. Sin ese balance compartido, seguiremos siendo una constelación de fragmentos que se disputan los restos de una derrota anunciada.



La Oficina que Devoró al Partido: La "Agencia de Colocación"

   

Por Fernando Pequeño Ragone,
marzo 2026
en el contexto de un PJ intervenido
y mi deseo que se re funde en un partido popular y nacional
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Cuando en noviembre de 2022 denuncié la "inviabilidad institucional del Consejo" como órgano de conducción y señalé un giro conservador y neoliberal, estaba describiendo algo que muchos veían pero pocos nombraban: el PJ Salta había dejado de ser un partido político para convertirse en una agencia de distribución de cargos. Hoy, en 2026, esa lógica no solo persiste; se ha normalizado. Y lo que se normaliza, se vuelve invisible. Mi obligación es volverlo a hacer visible.

¿Qué es una "Agencia de Colocación"?

Una agencia de colocación es aquello en que se convierte un partido cuando pierde su programa y su estrategia de transformación social. La discusión deja de ser sobre cómo cambiar la realidad de los trabajadores salteños, de los jóvenes sin empleo, de los pueblos del interior; para volverse sobre quién va en qué lugar de la lista, quién administra qué área del Estado, quién tiene acceso a qué caja. La política se reduce al orden de la papeleta. El debate muere.

La Funcionalidad del Vaciamiento

El vaciamiento ideológico no es accidental: es funcional a quienes se benefician de él. Mientras el partido debate internismos, nadie cuestiona el modelo económico que empobrece a los salteños. Mientras las agrupaciones se disputan cargos, nadie construye una alternativa al ajuste. La "agencia de colocación" es, en este sentido, la forma más refinada de la política conservadora: convierte la militancia en gestión, la mística en lealtad ciega, y el programa en lista electoral.

Recuperar la "Razón de Ser" del Partido

En mi renuncia de 2022 insistí en la necesidad de recuperar la verdadera razón de ser del Partido Justicialista: construir política, señalar errores y asegurar la participación de todos los sectores. Eso sigue siendo válido hoy. El PJ no existe para repartir ministerios; existe para disputar el poder en nombre del pueblo. Esa distinción, que parece obvia, es la que la lógica de la agencia de colocación se encarga de borrar día a día.

Les propongo un ejercicio honesto: en su última reunión de agrupación, ¿cuánto tiempo discutieron propuestas para los trabajadores informales de Salta? ¿Y cuánto tiempo discutieron nombres, listas, cargos? La respuesta a esa pregunta define si somos todavía un partido político o ya somos una agencia. La diferencia está en nosotros.