Ensayo político-militante para la circulación entre
compañeros del Partido Justicialista
Salta, abril de 2026
Contenidos:
Preludio:
Por qué este ensayo y para quién se escribe
I.
El Ateneo Miguel Ragone: qué es, para qué existe, desde dónde habla
La
figura de Miguel Ragone como "programa", no como mártir
Un
ateneo dentro del partido: la disputa por la identidad desde adentro
II.
El momento político: la rearticulación del PJ en Salta y en el país
Un
partido abroquelado en la capital
El
escenario nacional: la oportunidad que abre la crisis
La
crisis de representación y el programa como respuesta
III.
Los actores del encuentro: quiénes son y qué traen
Fernando
Pequeño Ragone: la pedagogía de la herencia
Rubén
Gutiérrez y Praxis: la militancia territorial con programa
Ivi
Belmont y la compañera de los Valles: el territorio y el género
IV.
Las proposiciones del encuentro: una agenda política para la rearticulación
El
ambiente como nuevo sujeto de derechos humanos
El
programa es la identidad: soberanía, integración y territorio
La
resistencia debe ser vivencial y territorial
La
unidad peronista es necesaria pero no a cualquier precio
V.
El Ciclo de Conversatorios: la herramienta para la formación política
Ocho
encuentros para reconstruir el partido desde adentro
Las
jornadas de formación sobre Francisco y la dimensión ética de la política
VI.
Lo que el encuentro revela: necesidad mutua y potencia compartida
El
Ateneo necesita músculo; Praxis necesita historia
La
finca de Anta como dispositivo de territorialización
VII.
La violencia en las escuelas como síntoma político: el Ateneo interpela al
partido
Las
tres banderas frente a la crisis
VIII.
La invitación: por qué sumarse, cómo construir juntos
Lo
que el Ateneo Miguel Ragone ofrece a los compañeros del partido
Lo
que la alianza con Praxis inaugura
La
sinfonía de la memoria y la praxis
Preludio: Por qué este ensayo y para quién se
escribe
Hay momentos en la vida de un partido en que la dispersión
de fuerzas se vuelve tan evidente que ya no se puede disimular con un acto, un
comunicado o una foto de unidad. El peronismo salteño transita uno de esos
momentos. No es la primera vez. No será la última. Pero lo que distingue este
tiempo de otros es que la crisis no es solo organizativa ni meramente
electoral: es una crisis de identidad, de relato y de horizonte. Y cuando un
partido pierde su relato, pierde también su capacidad de convocar, de transformar,
de gobernar.
Lo que aquí se dice no nace de un despacho ni de una mesa de
conducción. Nace de un encuentro. Un encuentro real, con compañeros y
compañeras jóvenes, con la tierra pisada y las manos puestas sobre el
territorio. Nace, más precisamente, de la conversación que Fernando Pequeño
Ragone —referente del Ateneo Miguel Ragone en el PJ Salta, nieto del gobernador
desaparecido— sostiene con militantes de la agrupación universitaria Praxis,
vinculada al Movimiento de Trabajadores Excluidos y al pensamiento de Juan
Grabois, en la ciudad de Salta a fines de abril de 2026. De ese encuentro surge
la voluntad de pensar en voz alta, para otros compañeros de militancia
peronista en la provincia, qué está en juego en este proceso de rearticulación,
quiénes son los actores que lo protagonizan, cuál es la herramienta
institucional que se propone como vehículo de esa rearticulación —el Ateneo
Miguel Ragone— y qué agenda política concreta puede unir fuerzas históricamente
dispersas en torno a un mismo proyecto transformador.
Este texto está escrito en tercera persona y en tiempo
presente porque su materia no es el pasado: es lo que ocurre ahora mismo, en
este partido, en esta provincia, en este país.
I. El Ateneo Miguel Ragone: qué es, para qué
existe, desde dónde habla
Un espacio de pensamiento dentro del partido
El Ateneo Miguel Ragone es, según su propia definición
pública, el espacio de pensamiento, formación y elaboración doctrinaria del
Partido Justicialista de Salta. No es una agrupación electoral. No es una
lista. No es un sector de poder en el sentido convencional del término. Es,
antes que nada, un espacio que asume la responsabilidad de pensar el partido
desde adentro, con la memoria de uno de sus gobernadores más lúcidos y trágicos
como brújula.
Fernando Pequeño Ragone lo define con una honestidad que
merece ser subrayada: él llega al partido porque estaba buscando a su abuelo, y
en el partido encuentra algo más que un apellido. Encuentra una tradición, una
forma de entender la política, una concepción del Estado que no se reduce a la
administración sino que aspira a la transformación de las condiciones de vida
del pueblo. Esa trayectoria personal —la búsqueda de la figura del desaparecido
como puerta de entrada a la militancia— no es un dato biográfico menor: es la
cifra de lo que el Ateneo representa. Es el lugar donde la memoria deja de ser
duelo privado para convertirse en proyecto político colectivo.
El blog del Ateneo, que funciona desde 2011 y registra más
de quinientos documentos de producción política propia, da cuenta de la
amplitud de ese proyecto. Sus páginas albergan análisis sobre la Carta Orgánica
del PJ, efemérides del peronismo salteño, un ciclo de historia política de la
diversidad, documentos sobre reforma constitucional, posicionamientos sobre
violencia escolar, laboratorios de pensamiento político y el ambicioso Ciclo de
Conversatorios PJ Salta 2026, que se propone transitar por tres etapas
secuenciales: Identidad, Debate y Propuesta. Esta última iniciativa es, en su
formulación, una invitación explícita a las bases del partido a dejar de ser
testigos de los procesos políticos para convertirse en arquitectos de un
programa de gobierno transformador.
La figura de Miguel Ragone como
"programa", no como mártir
Uno de los núcleos conceptuales más potentes del Ateneo es
la resistencia a la memoria estética, a lo que Fernando Pequeño llama el
"vaciamiento" de los símbolos cuando se los desprende de su contenido
político. Esta advertencia es especialmente relevante en un tiempo en que el
uso ritual de la memoria histórica puede servir tanto para movilizar
conciencias como para neutralizarlas.
El Ateneo sostiene que el nombre de Miguel Ragone no es una
decoración ni un homenaje abstracto: es un programa. Un programa que nace de la
gestión concreta de un gobernador que impulsó la justicia social para los más
necesitados, que entendió la soberanía sobre los recursos naturales como
condición de la independencia económica, y que fue eliminado precisamente por
quienes no podían tolerar que esos ideales se materializaran en políticas de
Estado. La equiparación que Fernando Pequeño establece entre el caso Ragone y
el caso Güemes no es retórica: es una lectura de largo plazo sobre las élites
que en Salta han frenado históricamente los proyectos de redistribución y
soberanía, y que siguen operando —bajo nuevas formas— en el presente.
El mural inaugurado en el Colegio Secundario 5150 de Las
Palmas, en San José de los Cerrillos, en marzo de 2026, materializa esta
concepción. Su algarrobo central —árbol que ancla el sitio del secuestro de
Ragone, cuyos rastros aparecieron en ese barrio en 1976— no es un símbolo
decorativo. Sus raíces, formadas por rostros humanos, proponen una metáfora que
el Ateneo hace propia: los desaparecidos no son ausencia sino presencia
subterránea, fundamento invisible que sostiene la vida social. Del mismo tronco
emerge un colectivo en marcha, que camina hacia consignas explícitas: igualdad,
dignidad, trabajo, equidad. Son las mismas consignas que Ragone encarnó como
gobernador. Son las mismas consignas que hoy organizan la agenda del encuentro
con Praxis.
Un ateneo dentro del partido: la disputa por la
identidad desde adentro
La ubicación institucional del Ateneo es central para
comprender su estrategia. No es un espacio que opera en las márgenes del
partido ni que lo impugna desde afuera. Es un ateneo político dentro del PJ,
con sello, con historia y con la voluntad explícita de disputar la conducción
del partido desde una identidad histórica sólida.
Esta decisión estratégica —la del "entrismo"
consciente, la de la colonización desde adentro— tiene una lógica que el propio
Fernando Pequeño explicita: el Partido Justicialista es la columna vertebral de
la política popular argentina, pero esa columna puede curvarse, atrofiarse o
vaciarse si no existe una fuerza interna que dispute permanentemente su
orientación. La reactivación del Ateneo es, en este sentido, una apuesta por
recuperar el partido para su base social histórica: los trabajadores, los
sectores populares, las comunidades del interior, la juventud militante.
II. El momento político: la rearticulación del PJ
en Salta y en el país
Un partido abroquelado en la capital
El diagnóstico que el Ateneo y sus interlocutores de Praxis
comparten sobre el estado actual del Partido Justicialista en Salta es severo,
pero no desesperanzado. El partido está abroquelado en la capital, carece de
visión federal y ha perdido contacto con los territorios donde se libra la
verdadera batalla política: el interior profundo de la provincia, los Valles
Calchaquíes, la región de Anta, los barrios populares de las ciudades
intermedias.Este diagnóstico no es solo una queja. Es una hoja de ruta
invertida: si el partido está anclado en la capital, hay que ir al interior. Si
el partido carece de visión federal, hay que construirla desde abajo. Si el
partido perdió contacto con el territorio, hay que recuperar ese contacto con
la presencia física, con el piso pisado, con el asado en la finca de Anta.
La intervención que Praxis apoya en el PJ —ese acto de
"abrir los portones a la fuerza" ante la clausura de los espacios de
expresión interna— es leída por ambos interlocutores no como un gesto
rupturista sino como una apuesta de recuperación. Sacar al partido de manos que
no lo representan para devolverlo a quienes sí lo hacen: esa es la formulación
que usa Rubén Gutiérrez, el referente de Praxis, con una precisión que merece
ser citada. El PJ es la columna, dice, pero el partido es quien debe conducir
siempre los procesos, y para conducir hay que estar adentro.
El escenario nacional: la oportunidad que abre la
crisis
El contexto nacional en que se produce este encuentro no es
neutro. La caída de la imagen del gobierno de Milei —con su programa de ajuste
estructural sobre los sectores populares, el desmantelamiento de programas de
contención social y el discurso de odio que permea desde la conducción política
hacia las bases— acelera en 2026 la búsqueda de alternativas. El peronismo en
su conjunto, a nivel nacional, está en un proceso de reorganización que todavía
no ha encontrado su cauce definitivo. Las figuras que emergen —Axel Kicillof y
otras que irán apareciendo en el proceso previo a las elecciones de 2027—
necesitan una base militante que no sea un ejército de aplaudidores sino una
fuerza con identidad propia, con programa y con territorio.
En ese contexto, Salta tiene una particularidad que la
convierte en un laboratorio político de primer orden. Es una provincia donde la
disputa por los recursos naturales —el litio, el agua, el modelo minero, el
desmonte— es ya una batalla política de alta intensidad. Es una provincia donde
el extractivismo no es una abstracción académica sino una realidad concreta que
afecta las comunidades del interior, desplaza poblaciones, contamina cuencas y
captura instituciones. Y es una provincia donde el peronismo, cuando ha tenido
la valentía de plantarse frente a esos intereses, ha generado los gobernadores
más lúcidos de su historia —entre ellos, Miguel Ragone.
El Ateneo y Praxis coinciden en que la agenda ambiental es
la punta de lanza de la rearticulación política. No porque sea la única bandera
posible, sino porque es la que conecta de manera más directa la herencia
histórica del ragonismo con las urgencias del presente. El ambiente como
próximo sujeto de derechos humanos: esa formulación de Fernando Pequeño no es
una metáfora poética. Es una proposición política que pone la cuestión
ambiental en el mismo rango que la cuestión de los derechos civiles y políticos
en el siglo XX. Si el siglo XX fue el siglo de los derechos del trabajador y
del ciudadano, el siglo XXI es el siglo de los derechos de la tierra, del agua,
del aire. Y en Salta, esa batalla se libra ahora.
La crisis de representación y el programa como
respuesta
El encuentro entre el Ateneo y Praxis ocurre también en el
marco de una crisis de representación que no es exclusiva del peronismo ni de
Salta. Es una crisis que atraviesa al sistema político argentino en su
conjunto, agravada por el desgaste de la última gestión nacional del
kirchnerismo, la derrota de 2023 y el trauma de ver cómo sectores populares
votaron masivamente contra sus propios intereses materiales. Comprender ese
fenómeno —y no solo lamentarlo— es una de las tareas que el Ateneo se propone como
urgente.
La respuesta de Praxis a esa crisis no es retórica: es
programática. Rubén Gutiérrez lo dice con una convicción que no admite
interpretaciones ambiguas: el programa es innegociable, independientemente de
las alianzas electorales que se construyan. La integración socio-urbana, el
millón de lotes, la soberanía territorial, la vivienda como derecho: esas no
son consignas para el acto sino compromisos que estructuran la identidad de la
agrupación y que, en el encuentro con el Ateneo, se convierten en el punto de
partida para una agenda compartida.
Esta articulación entre programa histórico y programa actual
—entre el proyecto ambiental y de soberanía de Ragone y la agenda de
integración urbana y soberanía territorial de Grabois— es uno de los hallazgos
más sugestivos del encuentro. No son tradiciones separadas. Son expresiones de
un mismo impulso: el de poner los recursos, los espacios y el poder del Estado
al servicio de los que menos tienen.
III. Los actores del encuentro: quiénes son y qué
traen
Fernando Pequeño Ragone: la pedagogía de la
herencia
Fernando Pequeño Ragone no es solo el nieto de un gobernador
desaparecido. Es el portador de una herencia que ha decidido no administrar
pasivamente sino convertir en herramienta de intervención política activa. Su
trayectoria en el partido ha estado marcada por la voluntad de instituir la
memoria de Ragone no como reliquia sino como recurso: un recurso para disputar
la conducción del partido, para articular alianzas, para abrir conversaciones
que de otro modo no se producirían.
Su rol en el encuentro con Praxis es el de un estratega que
opera con "metas cortitas": no plantea objetivos inalcanzables sino
pasos concretos, verificables, que van construyendo la arquitectura de una
alianza más amplia. El panel en la Facultad de Naturales, el ciclo de
conversatorios, el convenio de colaboración, el asado en la finca de Anta: son
todos dispositivos de vinculación que apuntan a consolidar una relación de
largo plazo entre el capital simbólico del Ateneo y el músculo militante de
Praxis.
Su proposición central sobre el ambiente como continuación
natural de los derechos humanos tiene además una dimensión universitaria
concreta: la Facultad de Naturales es un territorio en disputa contra el sector
duro de la agroexportación. Que el Ateneo quiera estar presente en ese espacio
con las remeras de Praxis es una declaración de intenciones que va más allá del
gesto estético: es la afirmación de que la política ambiental no puede hacerse
solo desde el partido sino desde la alianza entre el partido y la comunidad
académica organizada.
Rubén Gutiérrez y Praxis: la militancia territorial
con programa
Rubén Gutiérrez, referente principal de Praxis en Salta,
representa una generación de militantes que no llegó al peronismo por familia
ni por tradición sino por convicción programática. Su vínculo con Juan Grabois
—referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos y una de las voces más
lúcidas del peronismo popular en la Argentina contemporánea— le otorga un
referencial ideológico claro que no depende de la dinámica interna del PJ
salteño.
Esa autonomía programática es al mismo tiempo su fortaleza y
su complejidad. Fortaleza porque le permite negociar desde un lugar de
integridad: no está buscando un cargo ni una lista sino un espacio donde su
programa pueda desplegarse. Complejidad porque implica mantener la coherencia
interna de una agrupación que opera dentro de una estructura partidaria que no
siempre comparte sus valores ni sus métodos.
La presencia en el PJ es para Praxis no una concesión sino
una apuesta deliberada. La intervención en la estructura interna del partido
—ese acto de "abrir los portones a la fuerza"— es la forma de evitar
que el PJ quede en manos de sectores que no representan el peronismo. Y la
alianza con el Ateneo es la forma de darle a esa intervención un paraguas
institucional, una narrativa histórica y un acceso a espacios de poder que
Praxis por sí sola no transitaría con la misma fluidez.
Ivi Belmont y la compañera de los Valles: el
territorio y el género
Dos presencias del encuentro merecen una mención específica
porque amplían el horizonte de la conversación más allá de la política
partidaria estricta. Ivi Belmont, militante de Praxis y miembro del Museo de la
Universidad Nacional de Salta, aporta la dimensión cultural e institucional: la
universidad como espacio de producción de sentido y de disputa por el
conocimiento. Y la compañera que viene de San Carlos y Vaqueros, estudiante de
Humanidades vinculada a los Valles Calchaquíes, aporta la perspectiva de género
y la mirada sobre el impacto concreto del modelo minero en las comunidades del
interior.
Que ella estuvieran presentes es un acto constitutivo de lo
que el Ateneo y Praxis quieren construir juntos: un peronismo que no sea solo
masculino y capital-céntrico, sino que incorpore la voz de las mujeres, la voz
de los territorios no urbanos, la voz de quienes viven en el cuerpo las
consecuencias del extractivismo. La compañera de los Valles no habla del
impacto minero en abstracto: habla de su paisaje, de su gente, de su identidad
cultural amenazada. Ese tipo de saber no se produce en un despacho. Se produce
en el territorio.
IV. Las proposiciones del encuentro: una agenda
política para la rearticulación
El ambiente como nuevo sujeto de derechos humanos
La proposición más audaz del encuentro es también la más
estratégicamente potente: el ambiente debe ser entendido como el próximo sujeto
de derechos humanos, y como tal debe estructurar la política provincial para
los próximos veinte años. Esta formulación no es una concesión al ambientalismo
liberal ni una moda importada de las ONGs internacionales. Es la continuación
lógica de lo que el propio Ragone anticipó en su gestión: que la soberanía
sobre los recursos naturales es una condición de la soberanía política y de la
justicia social.
En la Salta de 2026, esa proposición tiene una urgencia
concreta que no necesita traducción. El modelo minero, la expansión del
agronegocio, la disputa por el litio y el agua en la Puna: todos esos procesos
están determinando las condiciones de vida de comunidades enteras que el
partido tiene la responsabilidad histórica de representar. Si el PJ no toma esa
agenda como propia —si la deja en manos del extractivismo o de una tecnocracia
verde que no tiene base popular— habrá perdido la oportunidad política más
importante de las próximas décadas en la región.
El programa es la identidad: soberanía, integración
y territorio
La convergencia entre la agenda ambiental del Ateneo y el
programa de Praxis no es casual ni forzada. En ambos casos, el núcleo duro de
la propuesta política es la soberanía: soberanía sobre la tierra, sobre los
recursos, sobre los espacios urbanos y rurales. La integración socio-urbana que
Praxis pone en el centro de su programa —el millón de lotes, el derecho a la
vivienda, la regularización de los barrios populares— es la expresión urbana de
la misma lógica que en el interior se traduce en resistencia al desmonte y al
extractivismo. Son dos caras de una misma moneda: la afirmación de que el
territorio no es una mercancía sino un derecho.
Esta convergencia es la que hace viable la alianza. No es
una alianza de aparatos ni de sectores que se reparten cargos: es una alianza
de proposiciones. Y las proposiciones que unen al Ateneo y a Praxis son más
fuertes que las que los separan.
La resistencia debe ser vivencial y territorial
El Ateneo sostiene una convicción metodológica que lo
distingue de muchos espacios de formación política: la resistencia no puede ser
solo urbana ni académica. Tiene que ser vivencial. Tiene que tener raíces que
vayan más abajo del asfalto. La invitación a los jóvenes de Praxis a conocer la
finca en Anta, a pisar el territorio, a ver con sus propios ojos los espacios
rurales que el ajuste ha dejado sin vida —escuelas cerradas, centros
comunitarios abandonados— no es una excursión de fin de semana. Es una pedagogía
del arraigo: la certeza de que no se puede defender lo que no se conoce, y no
se puede conocer lo que no se ha pisado.
Esta dimensión experiencial de la política es uno de los
aportes más genuinos del ragonismo al peronismo salteño. Miguel Ragone no fue
un gobernador de escritorio. Fue un médico que recorrió el interior, que
conoció la miseria en la cara, que entendió que la justicia social no se
decreta sino que se construye con presencia, con escucha, con el cuerpo puesto
en el lugar de los que padecen.
La unidad peronista es necesaria pero no a
cualquier precio
El encuentro no elude la tensión más delicada del momento
político: la cuestión de la unidad del peronismo. Tanto el Ateneo como Praxis
asumen que la unidad es necesaria —que el peronismo fragmentado es un peronismo
que no puede ganar ni puede gobernar— pero ambos rechazan explícitamente la
unidad como capitulación. La militancia pisando los barrios como condición de
la unidad: esa formulación de Rubén Gutiérrez es una advertencia clara contra
el tipo de unidad que se produce en las mesas de los grandes hoteles entre
dirigentes que hace años no pisan un barrio popular.
El Ateneo, desde su lugar institucional, aporta a esta
discusión el argumento de la identidad histórica. El peronismo de ley no es el
que maneja el sello sino el que honra el programa. Y el programa del
justicialismo, en su formulación más honesta, es incompatible con el ajuste,
con el extractivismo y con la lógica de concentración que domina la economía
argentina desde 2024.
V. El Ciclo de Conversatorios: la herramienta para
la formación política
Ocho encuentros para reconstruir el partido desde
adentro
Una de las iniciativas más concretas y más significativas
del Ateneo en este momento de rearticulación es el Ciclo de Conversatorios PJ
Salta 2026, diseñado bajo el lema "Hacia la Recuperación de la Justicia
Social". El ciclo propone ocho encuentros organizados en tres etapas:
Identidad, para consolidar la doctrina interna del partido; Debate, para
confrontar críticamente los modelos de gestión actuales; y Propuesta, para
proyectar una alternativa política federal, paritaria y soberana.
Este diseño no es burocrático. Es una arquitectura
pedagógica que asume que la formación política no es solo transmisión de
información sino construcción colectiva de sentido. Y que antes de discutir
candidatos y listas hay que discutir quiénes somos, qué queremos y de dónde
venimos.
La inclusión de herramientas tecnológicas —entre ellas, el
uso de inteligencia artificial para la formación militante— en el diseño del
ciclo es un dato interesante que rompe con la imagen de un ateneo puramente
retrospectivo. El Ateneo no le da la espalda al presente ni a sus instrumentos:
los incorpora al servicio de un proyecto que, por su naturaleza, mira hacia
adelante.
Las jornadas de formación sobre Francisco y la
dimensión ética de la política
El compromiso de Praxis de organizar jornadas de formación
sobre el pensamiento del Papa Francisco en el partido justicialista es otro
elemento que merece atención. La teología del pueblo, la opción preferencial
por los pobres, la crítica al descarte y a la economía que mata: todos esos
elementos del pensamiento franciscano son perfectamente compatibles —en algunos
casos, directamente continuos— con el programa político que Praxis y el Ateneo
comparten. La referencia al Papa Francisco no es un gesto de piedad religiosa
sino una afirmación de que la ética de la solidaridad tiene raíces que
trascienden la coyuntura electoral y que hablan directamente a la experiencia
de los sectores populares salteños.
VI. Lo que el encuentro revela: necesidad mutua y
potencia compartida
El Ateneo necesita músculo; Praxis necesita
historia
El análisis del encuentro entre Fernando Pequeño Ragone y
los jóvenes de Praxis revela una interdependencia que ninguno de los dos
actores oculta. El Ateneo tiene el capital simbólico del apellido, la
legitimidad de la memoria institucional, el acceso a los espacios de poder del
partido y de la universidad, y la experiencia de quien lleva años navegando las
aguas internas del PJ salteño. Lo que le falta es músculo militante: la
presencia física en los barrios, la energía de quienes no cargan todavía con el
peso de la derrota, la capacidad de movilización que solo da la juventud
organizada.
Praxis, por su parte, tiene el programa, el territorio
universitario y barrial, la combatividad de quienes todavía no han aprendido a
bajar la vista cuando el poder los mira. Lo que le falta es el paraguas
institucional que le permita desplegar ese programa dentro de la estructura del
partido sin ser absorbida ni neutralizada por sus lógicas más conservadoras.
La alianza que el encuentro propone construir no es,
entonces, la suma de dos debilidades. Es la multiplicación de dos fortalezas
que se complementan. Y esa multiplicación, si se formaliza en el convenio de
colaboración que Fernando Pequeño se compromete a elaborar, puede convertirse
en uno de los vectores más potentes de la rearticulación del peronismo salteño
en la antesala de 2027.
La finca de Anta como dispositivo de
territorialización
La invitación al asado en la finca de Anta merece una
lectura que va más allá de la hospitalidad. La finca es, en el relato del
Ateneo, un espacio de territorialización de la política: el lugar donde la
discusión abandona las paredes del partido y del aula universitaria para
encontrarse con la tierra, con el trabajo rural, con las escuelas cerradas y
los espacios comunitarios que el Estado ha abandonado. Ir a la finca no es solo
conocer un campo: es asumir que el interior existe, que sus problemas son reales
y que la política que no llega hasta allí es una política incompleta.
En ese sentido, la finca de Anta funciona como el correlato
material de la proposición política central del Ateneo: la resistencia debe ser
vivencial y territorial. Y para los jóvenes de Praxis, que vienen de un entorno
predominantemente universitario y urbano, ese desplazamiento hacia el interior
es también un aprendizaje sobre la complejidad del territorio salteño que
ningún libro puede reemplazar.
VII. La violencia en las escuelas como síntoma
político: el Ateneo interpela al partido
Un análisis que trasciende la coyuntura
El documento más reciente del Ateneo —su análisis sobre la
violencia en las escuelas salteñas, publicado en abril de 2026— merece un lugar
en este ensayo porque ilustra con precisión el tipo de intervención política
que el espacio se propone realizar. El Ateneo no sale a condenar la violencia
escolar en términos morales abstractos ni se suma al coro punitivista que
reclama más policías en los colegios. Lee el fenómeno como lo que es: un
síntoma del desmembramiento del tejido social provocado por el ajuste, por el
retiro del Estado de sus funciones de protección y por el discurso de odio que
permea desde la conducción política hacia las bases sociales.
Esta lectura es peronista en su método y en sus
conclusiones. Es peronista en su método porque parte de la realidad concreta
—los 3.900 incidentes de violencia registrados por el Observatorio Provincial
en un año— para llegar a las causas estructurales. Y es peronista en sus
conclusiones porque propone que la respuesta no es más represión sino más
Estado, más derechos, más presencia comunitaria.
La advertencia que el Ateneo dirige a los grupos activos del
partido es directa: si el justicialismo permite que la respuesta única del
Estado sea la policía y la fiscalía punitiva, estará renunciando a su bandera
histórica de la justicia social. Esta interpelación tiene un nombre: la
responsabilidad de conducir. No de administrar la crisis, sino de conducir
hacia la paz.
Las tres banderas frente a la crisis
El análisis del Ateneo sobre la violencia escolar recurre a
las tres banderas históricas del justicialismo —soberanía política,
independencia económica, justicia social— y las aplica al problema concreto de
la convivencia en las escuelas. La soberanía política se defiende recuperando
la autoridad pedagógica frente a la lógica represiva. La independencia
económica es la condición de posibilidad para financiar un sistema educativo
que no expulse a sus hijos. La justicia social establece que los únicos privilegiados
deben ser los niños.
Esta articulación entre doctrina histórica y problema
concreto del presente es exactamente el tipo de ejercicio político-intelectual
que el Ciclo de Conversatorios se propone multiplicar. Y es también, en
definitiva, la mejor demostración de por qué un ateneo político dentro del
partido no es un lujo sino una necesidad.
VIII. La invitación: por qué sumarse, cómo
construir juntos
Lo que el Ateneo Miguel Ragone ofrece a los
compañeros del partido
Esperamos que este texto se convierta en una invitación
explícita a los compañeros y compañeras de militancia peronista en Salta. No es
una convocatoria burocrática ni una circular de conducción. Es una invitación a
construir juntos un espacio donde el pensamiento y la acción política no estén
divorciados, donde la memoria no sea un obstáculo para la creatividad sino su
combustible, y donde la diversidad de tradiciones dentro del peronismo —la
ragonista, la kirchnerista, la graboisista, la sindical, la territorial— pueda
encontrar un lenguaje común sin borrarse mutuamente.
El Ateneo Miguel Ragone ofrece a quienes quieran vincularse
un espacio de formación política seria, con producción documental propia, con
agenda de conversatorios articulada, con presencia en la universidad y en el
partido, y con el paraguas simbólico de una figura histórica que tiene la
legitimidad que no se compra con dinero ni se hereda con un cargo: la
legitimidad de haber gobernado con las manos limpias y la conciencia clara, y
de haber pagado el precio más alto por esa coherencia.
Lo que la alianza con Praxis inaugura
El encuentro con Praxis no es el único movimiento de
rearticulación que el Ateneo protagoniza, pero es uno de los más significativos
por lo que representa: la posibilidad de unir la memoria histórica con la
energía del presente, la experiencia del partido con la frescura de la
militancia universitaria, la agenda ambiental con la agenda de integración
urbana.
Si esa alianza se consolida —si el convenio de colaboración
se firma, si el ciclo de conversatorios se realiza, si los jóvenes de Praxis
pisan la finca de Anta y el panel de la Facultad de Naturales se hace con sus
remeras— habrá comenzado algo que trasciende el cálculo electoral. Habrá
comenzado un proceso de recomposición de la identidad peronista en Salta que no
depende de una figura providencial ni de un resultado electoral: depende de la
voluntad de los propios militantes de construir colectivamente el partido que
quieren tener.
La sinfonía de la memoria y la praxis
El Partido Justicialista en Salta necesita, en este momento,
dos cosas que generalmente se consideran opuestas pero que el encuentro entre
el Ateneo y Praxis demuestra que son complementarias: profundidad histórica y
urgencia del presente. Profundidad histórica para no repetir los errores que ya
se pagaron con sangre, para no ceder ante las mismas élites que siempre han
frenado el avance popular, para no perder de vista que el peronismo no es una
maquinaria electoral sino un proyecto de civilización. Y urgencia del presente
para no quedarse en el museo, para no hacer de la memoria un refugio en lugar
de un ariete, para entender que la política que no habla del agua y del litio,
de los barrios sin escritura y de las escuelas sin psicólogos, es una política que
ya no tiene interlocutores en el pueblo real.
La sinergia de la memoria y la praxis no es un eslogan. Es
el nombre de un proceso político en curso en Salta que merece ser conocido,
debatido y enriquecido por todos los compañeros y compañeras que todavía creen
que el peronismo tiene algo irreemplazable para ofrecer a este tiempo.
El Ateneo Miguel Ragone está abierto. Los conversatorios
están diseñados. El convenio con Praxis está en proceso. La finca en Anta
espera. Y la pregunta que el encuentro del 21 de abril de 2026 deja resonando
para todos los que leen este texto es simple y exigente a la vez: ¿dónde estás
vos en esta construcción?
Ateneo Miguel Ragone — Partido Justicialista de Salta
Salta, abril de 2026 ateneomiguelragone.blogspot.com



