marzo 2026
en el contexto de un PJ intervenido
y mi deseo que se re funde en un partido popular y nacional.
El
problema más profundo que arrastramos no es la falta de militantes ni de buena
voluntad. Es la fractura entre la mística que vive en nuestras agrupaciones y
la cáscara institucional en que se ha convertido el Partido Justicialista.
Cuando renuncié al Consejo Provincial en noviembre de 2022, no fue un acto de
abandono; fue un grito de alarma ante una casa que ya no albergaba política,
sino reparto de cargos. Hoy, en plena intervención partidaria de 2026, esa fractura
no ha sanado; se ha profundizado.
La Agrupación como Refugio de Identidad
Nuestras agrupaciones nacieron para ser
usinas de ideas, espacios donde el pueblo peronista procesa la realidad y
construye alternativas. Sin embargo, cuando el partido se vacía de debate, las
agrupaciones dejan de ser herramientas de construcción colectiva y se
convierten en trincheras de identidad. Los compañeros no van a la sede del PJ;
van a la agrupación que les devuelve el sentido de pertenencia que la
institución les negó. Este desplazamiento no es capricho militante: es el
síntoma clínico de un partido que perdió su razón de ser.
El Partido como "Casa Vacía"
La sede del PJ Salta tiene paredes,
personería jurídica, consejo directivo. Pero desde hace años, la vida política
real ocurre afuera. La "casa" quedó vacía de mística, de debate, de
pueblo. En su lugar, una burocracia administra silencios y acuerdos de cúpula.
Esta separación entre legalidad (el partido) y legitimidad (las agrupaciones)
es insostenible: las agrupaciones tienen la sangre pero no tienen las llaves de
la casa; quienes tienen las llaves no tienen pueblo que los respalde.
Suturar la Brecha: Construir una Casa con Pueblo
La salida no es disolver las agrupaciones
ni ahogar su identidad en una uniformidad forzada. Es transformar al partido en
una red viva que contenga esa diversidad y le dé dirección estratégica. El
primer peronismo, aquel que en 1945 inventó una nueva Argentina, no fue el
producto de una cúpula ordenada: fue la irrupción de un pueblo organizado que
encontró en la institución su herramienta de transformación. Recuperar esa
lógica ascendente es el desafío histórico que les propongo asumir, compañeras y
compañeros.
La tensión entre la agrupación y el partido
no se resuelve por decreto ni por buena voluntad individual. Se resuelve cuando
la institución vuelve a ser un espacio de construcción colectiva donde la
mística de las bases encuentra cauce programático. Les convoco a exigirle al PJ
Salta que sea esa casa que merecemos: abierta, debatiente, popular.
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